A menudo hemos oído hablar de la necesidad y la importancia que tiene el consumo de leche para nuestro crecimiento y desarrollo. Pero ¿qué ocurre si se toma en exceso? Es lo que plantea una madre ha relatado en Facebook lo que le ocurrió a su hija, que casi muere con tan solo dos años por consumir demasiada leche.

Todo empezó cuando los padres de Mia se dieron cuenta del extraño comportamiento que estaba teniendo su hija: se tiraba de las orejas continuamente. Ambos temían que se tratara de una infección de oído, y por ello acudieron al médico. Efectivamente, según relata Anastacia Gencarelli, madre de la menor, a la pequeña le diagnosticaron una infección en el oído y en el pecho.

El médico recetó una serie de antibióticos para que Mia se recuperase. Con el paso de los días, la pequeña mejoró. Sin embargo, poco después volvió a estar mal: "En el sexto día se levantó fatigada, soñolienta, sin ganas de comer". Asustados, sus padres decidieron llevar a Mia otra vez al hospital. Según Gencarelli, en esta ocasión la pequeña ni siquiera fue examinada y le recetaron otro antibiótico.

"El médico la mandó fuera dos minutos porque no paraba de llorar", continúa denunciando su madre en el post. Tras pasar 15 días desde el primer tratamiento, la pequeña empeoró, y esta vez gravemente. Es entonces cuando los los padres optaron por acudir de inmediato a urgencias. Allí, explica Gencarelli, se percataron de que los problemas de Mia no se reducían a una doble infección.

Los resultados de los análisis realizados a la niña confirmaron que padecía anemia, tenía los índices de hierro muy bajos. Esto, según su madre, se debía a un consumo elevado de leche de vaca: "El exceso de leche de vaca despoja a tu cuerpo de hierro. Sin hierro no sangre", señala en una publicación de la que se ha hecho eco el portal web 'Babyology'.

Tras las pruebas pertinentes, la madre de Mia ha anunciado que su hija está aceptando el nuevo tratamiento y que está mejorando. Por ello, continúa, explicó el caso en Facebook para alertar a otras madres del "riesgo" que supone beber demasiada leche: "Ella estaba bebiendo de cuatro a seis botellas al día en 24 horas", afirma.

"Esto es para ayudar a otras mamás con la leche de los bebés a tener una idea de cuánto es demasiado", afirmó Anastasia. El Royal Children's Hospital de Melburne recomienda no dar a los hijos más de 500 ml de leche en 24 horas.