Suena el teléfono. Son las últimas horas de un día que ha sido especialmente intenso, de unas semanas durísimas, en las que la tragedia ha golpeado a la familia de Anna y Olivia. De un lado, la madre de las pequeñas: Beatriz Zimmerman. Al otro, el presidente del Gobierno: Pedro Sánchez.

Tanto la Casa Real como todos los ministros están a su disposición, le explica Sánchez en una llamada este miércoles. "¿Qué necesitas?", añade. Son las palabras de un presidente que se une al dolor de la familia, que muestra sus condolencias a Beatriz y que representa también la consternación de todo un país en un nuevo caso de violencia machista que ha terminado con el asesinato de dos menores a manos de su padre, Tomás Gimeno.

Línea directa con un presidente que le insiste en que contacte personalmente con él si necesita algo. Así lo revela el portavoz de la familia en Antena 3. Hoy la madre de las pequeñas "está más tranquila" cuenta Joaquín Amills. "Ayer fue una tarde angustiosa", ha desvelado, agradeciendo además a "todos los medios y la ciudadanía" las 40.000 firmas de apoyo para que el Ángeles Alvariño no se fuera.

"La familia de Olivia y Anna no podrá tener paz hasta recuperar el cuerpo de la pequeña y sobre todo el del presunto asesino, sería ello un dolor, angustia y horror añadido en este caso a la víctima que es Beatriz Zimmerman ante la remota idea de que semejante monstruo siga con vida", explicaban en un comunicado.

Muestra de la implicación del Gobierno en este caso es cómo se gestó ayer la prórroga del buque en aguas de Tenerife. Una llamada del presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, al ministro de Ciencia, Pedro Duque, fue decisiva. Según ha podido saber laSexta, fue la orden directa del ministro la que hizo que el buque no abandonara Tenerife ayer para dirigirse al puerto de Cádiz.

Una nota de esperanza para intentar "dar paz" a la familia de Anna y Olivia. El buque Ángeles Alvariño seguirá buscando a Anna y a Tomás Gimeno en aguas de Tenerife. Aunque Sánchez no le ha precisado a la madre durante cuántos días más estará trabajando el barco oceanográfico, sí le ha explicado que la Guardia Civil está buscando otros medios técnicos para continuar con el rastreo. "Parece que hay problemas con el robot", destaca Amills.

Continúa la búsqueda

El buque Ángeles Alvariño se está moviendo hoy en una zona muy pequeña (media milla), insistiendo allí. Es el último posicionamiento del teléfono de Tomás.

Previsiblemente va a seguir buscando mientras el Liropus 2000, el robot submarino no tripulado, resista. El ministerio de Ciencia les ha dado vía libre y ha anulado los compromisos que tenían.

Paralelamente, la Guardia Civil está realizando gestiones "en el ámbito civil" para poder disponer de soluciones tecnológicas que permitan sustituir al buque con sonar en las labores de búsqueda. Está previsto que el Ángeles Alvariño regrese próximamente al puerto de Santa Cruz de Tenerife para realizar labores de mantenimiento del equipo con el que está dotado y que tiene una operatividad limitada para trabajos continuados.