El pueblo de La Robla ha vivido entre la expectación y la tristeza como se derrumbaba una de las últimas centrales térmicas de España. "La vi nacer, y ahora la veo derrumbarse", ha indicado uno de los vecinos, mientras otros manifestaban su pena.

Horas antes, los que fueron sus primeros trabajadores ya miraban con nostalgia por última vez las torres. Juan Manuel y Fidel han explicado que ambos llegaron juntos el 1 de junio del 1970: "Son recuerdos que ahora van a tirar", han lamentado antes de la detonación.

Juan Manuel pasó 30 años trabajando en una central, ha indicado, que un día lo fue todo la zona y que poco a poco vieron desaparecer. En los mejores momentos de la central llegaron a trabajar allí 300 empleados.

En julio de 2020, la industria cerró tras más de 50 años funcionando, marcando un antes y un después para la comarca. El alcalde de La Robla, Santiago Dorado, ha explicado a laSexta que "al no haber puntos de venta para la explotación del carbón, han tenido que cerrar las minas y como consecuencia la central".

Ahora, en estos terrenos está previsto que se levante la que quiere ser una de las mayores plantas de hidrógeno verde en España. Para algunos hoy se derrumba el símbolo de toda una industria, mientras para otros el fin de este símbolo significa que la transformación hacia una energía más verde llega por fin a la tierra del carbón.