El juzgado de Sueca que investiga el derrumbe de varias estructuras en el Festival Medusa de Cullera, donde murió un joven de 22 años y decenas de personas resultaron heridas, ha recibido hasta el momento nueve denuncias de afectados.

Según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, citado por la agencia Efe, cinco de estas denuncias se presentaron ante el juzgado y las otras cuatro ante la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Tras la tragedia, ocurrida el pasado sábado, al menos 32 personas tuvieron que ser atendidas en diversos hospitales de Valencia y Alicante, aunque se estima que hubo más heridos, puesto que muchos acudieron a centros sanitarios en vehículos particulares. Tres de ellos continúan hospitalizados.

Caos, pánico y decenas de afectados

La policía judicial de la Guardia Civil está investigando lo sucedido en el festival, que quedó suspendido tras lo ocurrido, cuando el fuerte viento derribó varias estructuras metálicas del recinto, causando momentos de pánico entre los asistentes, tal y como reflejan los vídeos grabados por algunos de ellos, tal y como puede verse aquí:

Un reventón cálido desencadenaba la tragedia, que dejaba imágenes tan impactantes como la de un joven que se encontraba disfrutando de la noche cuando un trozo de una estructura desprendida le golpeaba de repente, un estremecedor momento que recogido al inicio de este vídeo:

Dos de las heridas que quedaron atrapadas por las estructuras desplomadas relataban esta semana la angustia que vivieron. Una de ellas, con el esternón y una vértebra rotos, explicaba desde el hospital cómo no podía respirar ni gritar: "Pensaba que ya era mi hora", aseguraba. Reprochaba, además, que nadie del festival se hubiera interesado por su estado, tal y como puedes ver en este vídeo que recoge su testimonio:

Además, algunos asistentes al festival -cuyos testimonios puedes escuchar en el vídeo bajo estas líneas- han denunciado que la evacuación del evento se produjo de forma caótica. Desde la organización del festival, por su parte, han insistido en que tenían todos los permisos y cumplían la normativa, y que el derrumbe de parte de sus instalaciones se debió a un "fenómeno meteorológico imprevisible".