Jonty Bravery, un adolescente de 18 años, admite haber arrojado por el balcón de un décimo piso a un niño de seis años simplemente para salir en los informativos, tal y como ha informado 'The Sun'.

Los hechos ocurrieron el cuatro de agosto de 2019 en uno de los balcones del 'Tate Modern', el Museo de Arte Moderno de Londres que se encuentra situado en el centro de la ciudad. Después de lanzar al pequeño al vacío, se acercó hasta un trabajador del museo y le dijo: "Creo que he asesinado a alguien, lo he arrojado por el balcón".

La víctima, un niño francés, se encontraba visitando el museo con sus padres cuando de repente el adolescente empezó seguirlos y cogió al pequeño para lanzarlo, según han contado algunos testigos. La madre comenzó a gritar aterrorizada: "Mi hijo, mi hijo", e intentó trepar por la barandilla, pero no consiguió detenerlo. El niño cayó precipitado hasta impactar sobre el techo del quinto piso del edificio.

El niño se fracturó la columna vertebral, además de los brazos y las piernas y sufrió una fuerte hemorragia cerebral. Fue ingresado de inmediato en la unidad de cuidados intensivos donde permaneció durante dos meses sin poder comer ni hablar, debido al estado de shock en el que se encontraba desde el momento que fue arrojado.

Preguntado por la Policía, Bravery confesó que había acudido al museo con la intención de hacer daño a alguien para "salir en las noticias de esa noche". También explicó que había "escuchado voces que le decían que tenía que lastimar o matar personas".

El autor del delito de intento de asesinato aún no ha sido condenado, ya que el juicio se celebrará el 17 de febrero, por petición expresa del juez. "Es necesario que el médico que le trata haga más evaluaciones", ha explicado el juez del caso. Su abogado ha alegado que padece el trastorno del espectro autista, además de otros posibles trastornos de la personalidad.

Desde lo ocurrido, la familia creó una página en GoFundMe para recaudar fondos para el tratamiento del pequeño, donde ya llevan más de 165.000 euros.

Afortunadamente, el estado de salud del niño evoluciona favorablemente, aunque sigue ingresado. "Está haciendo muchos progresos. Ya podemos llevarlo afuera en una silla de ruedas para que respire aire fresco", ha comunicado el padre del menor.