Las calles de Málaga se han convertido en auténticos ríos con los 150 litros por metro cuadrado que han caído en la ciudad. Se trata de la segunda tromba de agua en menos de tres meses donde algunos vecinos todavía siguen desalojados "por cortes de luz, riesgo de cortes o que algo pueda desplomarse", según un concejal.

Llegar a casa se convertía para algunos en una misión casi imposible, una tormenta que no estaba prevista y que sorprendió a los que pasaban la noche en una discoteca que tuvo que ser desalojada.

Hasta 200 incidencias ha registrado emergencias pero lo más preocupante ha ocurrido en una calle que se ha derrumbado completamente tragándose los coches. La ciudad se ha levantado intentado volver a la normalidad. Esta semana se esperan rachas de viento de 90 kilómetros por hora con olas de cuatro metros de altura.