El instituto de medicina forense ha pedido "prudencia extrema" respecto a las posibles interpretaciones de la autopsia de Olivia, una de las niñas secuestradas en Tenerife cuyo cuerpo apareció en el fondo marino a 1.000 metros de profundidad.

En este sentido, el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (IMLCF) de Santa Cruz de Cruz de Tenerife ha señalado que el hecho de que la causa inmediata de la muerte haya sido "compatible con edema de pulmón agudo" no permite en ningún caso aventurar hipótesis como el ahogamiento o la inhalación de tóxicos "que solo sirven para generar confusión y añadir más dolor a personas que ya están sufriendo bastante".

Asimismo, la dirección de esta institución ha recalcado que, como expresa el auto judicial, el informe preliminar, "que es eso, preliminar", ya advierte de que las conclusiones "están pendientes de estudios químico-toxicológicos, biológicos e histopatológicos sobre las muestras tomadas". Y apuntan que el edema agudo de pulmón "puede corresponder a multitud de causas de muerte".

Fuentes forenses han confirmado que el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses en su sede de La laguna, que analiza los restos biológicos de la niña, estima que los primeros resultados de las pruebas, los resultados químicos, no estarán disponibles hasta dentro de, al menos, dos semanas.

Último día de la búsqueda de Anna y Tomás Gimeno

Precisamente, los investigadores se enfrentan hoy a horas clave de la búsqueda de los cuerpos de Anna y Tomás Gimeno en el fondo marino por parte del buque Ángeles Alvariño. El rastreo con el sonar y el robot que van a bordo del barco se dará por concluido este miércoles por la noche tras permanecer desde el 30 de mayo en una búsqueda sin descanso.

El equipo que viaja a bordo del buque busca, en concreto, el cinturón de buceo con ocho kilos que supuestamente el padre y asesino de las dos niñas habría usado como lastre para suicidarse en el mar. La Guardia Civil cree que el hombre se suicidó en un punto cercano a donde arrojó sus hijas, y por eso rastrean especialmente la zona en la que apareció hace unos días el cuerpo de Olivia.

El objetivo principal es entonces encontrar el cuerpo de Gimeno. Contra él, la jueza que lleva el caso mantiene abierta una orden de búsqueda internacional, aunque la hipótesis con la que trabajan los agentes es la de que se hubiese suicidado tras cometer el crimen.

Menos esperanzas hay para encontrar el cuerpo de la pequeña Anna, y es que la búsqueda de su cuerpo en el mar se complica ya que la bolsa donde presuntamente Tomás Gimeno la metió estaba rota y con lastres dentro. Así lo pudo comprobar la Guardia Civil cuando el sonar encontró esta bolsa junto con el cuerpo de Olivia. Se cree que probablemente fue rajada por el roce con el ancla con la que el padre lanzó los cuerpos para que se hundieran hasta el fondo del mar.