Su historia parece un milagro. Tras quedar atrapada junto a su marido en una tormenta de nieve, Audrey Match, cuya temperatura corporal había bajado hasta los 20,2 grados, sufrió una parada cardíaca por hipotermia.

En ese estado pasó más de seis horas y media, para finalmente sobrevivir sin sufrir secuelas neurológicas. Un hecho que se debe, en gran medida, al empeño del equipo de rescate que la atendió y a una máquina conocida como ECMO.

Audrey y su marido, Rohan, se encontraban en Núria, Girona, con motivo de la celebración de su aniversario cuando decidieron subir al pico Torrenules, en el Pirineo catalán. Por el contrario, las dos amigas que les acompañaban en el viaje decidieron quedarse durmiendo y no ir.

La pareja salió a primera hora de la mañana con un frío aparentemente normal, pero cerca de una hora más tarde comenzó a llover y, después, a nevar. "No nos faltaba mucho para llegar al collado y nos planteamos si debíamos dar media vuelta, pero ya habíamos hecho gran parte del camino", ha señalado Rohan en 'La Vanguardia'.

A 2.563 metros de altitud se encontraron con un temporal muy intenso que les impedía tenerse en pie o ver el camino. "Encontramos una roca no más grande que una silla y nos agazapamos junto a ella para protegernos del viento. Nos quedamos allí unas dos o tres horas esperando a que amainara", ha explicado el hombre.

Por suerte, él llevaba ropa adecuada para ese tiempo y pudo soportar bien la tormenta, pero Audrey, que llevaba un cortavientos no impermeable, comenzó en enfriarse.

Cuando paró de nevar, trataron de volver a Núria gateando, pero la mujer comenzó a comportarse "extraño". "Empezó a decir cosas sin sentido. Después dejó de hablar, sólo hacía ruidos. Dejó de moverse y quedó inconsciente", ha recordado Rohan.

Al ver que no volvían, las dos amigas que no habían ido con ellos avisaron a los equipos de rescate de Bomberos. "Era como buscar una aguja en una vertiente de la montaña. Nos costó un buen rato encontrarles", ha señalado Pere Serral, uno de ellos.

Los rescatistas fueron quienes decidieron, ya en la ambulancia, reanimar a Audrey, algo que no creían que fuese a dar un buen resultado.

Cuando llegó al Hospital Vall d’Hebron, la mujer se encontraba, en palabras de Eduard Argudo, el médico que la trató, "pálida y azul, con una temperatura central del 20,2 grados".

La subieron inmediatamente a quirófano, donde le conectaron a una máquina de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), que se encarga de reoxigena los tejidos y recalentar al paciente.

Gracias a esta consiguió sobrevivir, y las posteriores pruebas mostraron que, además, no había sufrido daños neurológicos.

Según ha explicado Argudo, una de las claves de su increíble recuperación fue que "el cerebro se enfrió rápidamente y su necesidad de oxígeno se redujo antes del paro cardíaco. Cuando primero se produce el paro cardíaco y después el enfriamiento, como suele ocurrir en víctimas de aludes, el pronóstico es muy malo".

"Pero cuando es la hipotermia lo que provoca el paro cardíaco, como en el caso de Audrey, debemos intentar salvar a las víctimas porque es posible una supervivencia sin secuelas graves", ha añadido.