El incendio forestal iniciado este sábado en Navalacruz, Ávila, sigue arrasando hectáreas y ha calcinado ya alrededor de 10.000, obligando a evacuar a un millar de vecinos de cinco municipios de la zona.

Los medios del operativo de extinción han estado todo el día y toda la noche luchando para parar las llamas, cuya expansión se ha visto propiciada por la coincidencia de temperaturas superiores a 30 grados, una humedad menor del 30% y vientos de más de 30 kilómetros por hora.

Además, varias carreteras han tenido que ser cortadas y se ha movilizado a la Unidad Militar de Emergencias (UME) para participar en las labores de extinción del incendio, cuya peligrosidad ha subido a nivel 2 este domingo.

El origen del fuego habría sido un coche que comenzó a arder a las 11:00 horas del sábado en la cuneta de la carretera N-502 (Ávila-Córdoba), y cuyas llamas se extendieron por la ladera cercana.

Por otra parte, la Junta de Castilla y León ha bajado a 1 el nivel de riesgo del incendio declarado el sábado en el municipio de Candeleda, también en Ávila, por su "evolución favorable" y ha desmovilizado allí a la UME. Otros dos incendios de nivel 1 y 2, respectivamente, afectan a su vez a Pancorbo, en Burgos, y Santa Lucía de Gordón, en León.

 

Entretanto, el fuego declarado el sábado en Azuébar, en Castellón, ya está perimetrado y en vías de estabilización, tras obligar a la evacuación de los vecinos del municipio, que ya han podido regresar a sus casas. "Nos está lloviendo y esto es una muy buena noticia", celebraba José María Ángel, director de la Agencia de Seguridad y Emergencias de la Comunitat Valenciana.

En las labores de extinción de este incendio, el más grave de lo que va de verano en la región, también ha intervenido la UME. Además, las altas temperaturas de la jornada de este domingo han provocado que siete personas que trabajaban en las labores de extinción hayan tenido que ser atendidas por golpes de calor.

A su vez, otro incendio forestal ha alcanzado varias viviendas en Batres, en la Comunidad de Madrid en el límite con Castilla-La Mancha. Allí, la Guardia Civil ha desalojado las viviendas más cercanas al incendio. En la noche del domingo, el 112 de Madrid informaba de que el fuego está estabilizado y perimetrado, aunque no controlado.