Las aglomeraciones y los botellones se repiten durante las madrugadas de cada fin de semana desde que finalizara el estado de alarma el pasado 9 de mayo.

Barcelona ya acumula más de 30.000 desalojos en apenas cuatro fines de semana. El desmadre nocturno volvió a inundar el centro de la ciudad condal, donde se vieron numerosas aglomeraciones con personas bailando sin distancia de seguridad y ni mascarillas.

Fiestas en las que también se podían ver turistas extranjeros que confirmaban haberse trasladado a España por la posibilidad de salir de fiesta: "En España es más fácil", afirmaba uno de estos jóvenes a laSexta.

La Guardia Urbana tuvo que desalojar durante la noche del viernes y del sábado a más de 11.000 personas albergadas en botellones en las playas y en las calles más céntricas de la capital catalana.

Imágenes similares dejan los jóvenes en la playa de Palma de Mallorca. Al grito de libertad se concentraban sin ningún tipo de medida restrictiva frente al COVID, mientras la Policía trataba de impedirlo. En total, en todo el fin de semana se tuvieron que desalojar allí a más de 8.000 personas.

El desenfreno también llevó a las manos a varios jóvenes, muchos de ellos menores, en pleno centro del Puerto de Santa María en Cádiz. Sin embargo, desde el Ayuntamiento aseguran que no hubo detenidos y que se trata de un hecho aislado.