Las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad del autobús muestran cómo la mujer se sube al vehículo mientras su novio le hace un gesto con el pulgar hacia arriba.

Baker utilizó su móvil durante unos 20 minutos antes de dar la alarma, pero permaneció "fría y tranquila" mientras los pasajeros en pánico intentaban salvar la vida de su hija.

El bebe, que ya estaba muerto a causa de una fractura en su cráneo y múltiples lesiones cerebrales, no pudo ser reanimado por los asustados pasajeros, según ha informado el diario 'Mirror'.

El juez Nicholas Hilliard sentenció como culpables a los padres por haber permitido que su niño muriera.