La Guardia Civil ha hallado restos de sangre en el barco de Tomás Antonio Jimeno, donde fue visto por última vez antes de desaparecer con sus dos hijas en Tenerife. No obstante, en las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad de la Marina no aparece acompañado por las niñas, Anna y Olivia, de uno y seis años.

Esos restos están siendo analizados para determinar a quién pertenecen, según la agencia Efe, que cita fuentes de la investigación. En paralelo, el juzgado que instruye la causa ha enviado un requerimiento a varios bancos para que comprueben si Tomás Antonio G.C. pudo realizar algún movimiento antes de que se les perdiera el rastro.

Este mismo viernes, agentes de la Guardia Civil han registrado la casa y la finca del padre de las niñas, desaparecidas el martes. En este sentido, en las últimas horas han aparecido nuevos indicios para las autoridades, hasta el punto de que un juzgado de instrucción ya ha abierto diligencias para investigar un posible secuestro parental.

Aun así, todavía se cuentan con muy pocos datos: uno de ellos es el hallazgo de una silla infantil de retención en vehículos flotando en el mar que, según indica la Guardia Civil a laSexta, es propiedad de la familia.

El dispositivo de búsqueda del padre y sus dos hijas se ha ampliado hacia el sureste de Tenerife, de acuerdo con la Guardia Civil. El jueves la búsqueda se llevó a cabo por la zona noroeste de Tenerife, entre Punta de Anaga y Güímar, y este viernes se ha ampliado hacia el sureste.

En la búsqueda participan unidades aéreas, terrestres y submarinas tanto de Guardia Civil como de Salvamento Marítimo y Grupo de Emergencias y Salvamento, y se mantienen varias líneas de investigación acerca de la desaparición.

Interior pide dejar trabajar a los agentes

Precisamente este viernes, el secretario de Estado de Seguridad, Rafael Pérez, ha expresado su apoyo a la madre de las menores y ha pedido que se deje trabajar a los agentes a cargo de la investigación. En una entrevista con el 'Canal 24 Horas' de RTVE, el 'número dos' del Ministerio del Interior ha evitado dar detalles sobre el hallazgo de la sillita flotando en el mar o el registro del domicilio del padre.

"Desde el momento que se recibió la denuncia por parte de la madre se han puesto a trabajar los mejores profesionales de Policía Nacional y Guardia Civil", ha señalado, matizando que están a la espera de cualquier "avance" en la investigación que se pueda comunicar.

Pérez, que ha mostrado su apoyo a la familia de las niñas en estos "duros momentos", también ha evitado contestar a si se han hallado restos biológicos. "Cualquier prueba será objeto del análisis de los profesionales de la Guardia Civil", ha indicado, pidiendo respeto por la investigación en curso.

Amenazas del padre a la madre de las niñas

Por el momento, sí ha trascendido que la madre dio la voz de alarma tras recibir una llamada de su expareja diciéndole que no volvería a ver a las niñas ni a él, después de que no las devolviera a la hora acordada, a las 21:00 horas del martes.

En la medianoche del martes al miércoles, el hombre, según registraron las cámaras de la Marina de Santa Cruz, zarpó solo en su barco, que fue hallado horas más tarde sin ocupantes y a la deriva. Además, un vigilante vio cómo sacaba de su vehículo y cargaba en la embarcación bolsos, maletas y bolsas de ropa, realizando tres viajes.

Antes de que se le perdiera el rastro definitivamente, regresó a tierra tras una incursión en el mar de hora y media aproximadamente, y fue con su vehículo a una gasolinera a comprar un cargador de móvil. De vuelta al puerto, lo cargó en la garita del vigilante de la Marina y zarpó de nuevo.

La madre de las niñas ya había indicado en diciembre a la Guardia Civil que su expareja la había amenazado verbalmente, aunque no presentó una denuncia. No obstante, los agentes hicieron un seguimiento de oficio y, en marzo, volvieron a preguntarle al respecto. La mujer dijo entonces que el episodio no se había repetido.