Lucena se ha convertido en escenario de la polémica por la manipulación que han sufrido las pantallas de varios establecimientos tras ser hackeadas. En el último caso, la pantalla comenzó a emitir una película porno dejando a los transeúntes sin palabras, pero con sus móviles en activo.

Internet, como todo, tiene un lado bueno y un lado oscuro. Lucena es la localidad de Córdoba en la que se está machacando ese lado oscuro de las tecnologías con una 'moda global' que ya ha provocado quebraderos de cabeza en Washington o Hong Kong: hackear las pantallas que están de cara al público. ¿El contenido de las mismas? Cada hacker tiene sus gustos.

En el caso de Milar, el comercio cordobés que ha sufrido el ataque, sus hackers se decidieron por un vídeo porno. Tres menores se acercaron a una pantalla web del escaparate con un teléfono móvil y la manipularon para proyectar este tipo de imágenes. Los transeúntes de la calle El Peso se quedaron atónitos ante el cambio: se pasó de un vídeo publicitario a otro de alto contenido pornográfico.

 

La emisión de estas imágenes no dejó indiferente a nadie. Los viandantes comenzaron a sacar sus teléfonos móviles y compartir sin cesar lo que estaba ocurriendo en ese momento. Tal fue el volumen de vídeos y fotos compartidos sobre la situación que el hackeo de Milar se hizo viral.

Una tendencia digital que parece no cesar en la ciudad cordobesa. Esta tienda se ha convertido en el tercer caso de hackeo, junto con una farmacia y una clínica dental. El propietario del último local afectado ha denunciado los hechos ante la Policía Nacional aportando como prueba la grabación de los presuntos autores realizada desde una cámara de seguridad. En el vídeo se puede ver a los tres jóvenes acercándose a la pantalla con un teléfono en funcionamiento.

Una posible broma de 'niños' que puede acabar con consecuencias legales. Un recuento de los hechos delictivos: manipulación de imágenes y difusión de otras a través del uso de Internet más un posible daño económico y de imagen de la empresa propietaria para los dispositivos hackeados.