El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) evalúa la emisión de dióxido de azufre (SO2) desde el inicio de la erupción del volcán de La Palma en Cumbre Vieja. Así, la cantidad acumulada desde el 19 de septiembre hasta el 4 de octubre se ha estimado sobre las 250.000 toneladas.

Esta cantidad puede considerarse un valor subestimado, según informan, dado que está basado en la realización de medidas de emisión de SO2 en posición móvil terrestre que en la actualidad presentan importantes limitaciones debido a varios factores.

Sin embargo, a pesar de estas limitaciones, conocer estos niveles de emisión de SO2 ha permitido estimar el volumen de magma arrojado por esta erupción; aproximadamente unos 35 millones de metros cúbicos.

El interés de monitorizar este parámetro geoquímico, indica Involcan, es que la emisión de SO2 está estrechamente relacionada con la tasa de emisión de magma en este tipo de sistemas volcánicos.

La erupción de La Palma no da muestras de agotamiento

Así, si se observa una tendencia descendente de este parámetro a lo largo del proceso eruptivo, será una "señal inequívoca" de que la erupción se acerca a su final.

En el vídeo que acompaña estas líneas se muestran los trabajos de técnicos de Involcan para analizar la composición química de los gases expulsados por el volcán.

 

De momento, la erupción no da muestras de agotamiento, explica el geólogo y divulgador científico Nahúm Méndez Chazarra. También las medidas de deformación, otro factor que muestra la evolución de la erupción, "siguen prácticamente iguales", añade. Esta es la evolución de las emisiones de SO2 en los últimos días.

También Itahiza Domínguez, sismólogo del IGN, señala en Al Rojo Vivo que por el momento no ven signos de que el fin de la erupción volcánica en La Palma esté cerca. Y señala que el tremor sísmico y la cantidad de magma que llega a la superficie se han mantenido constantes en la última semana. "No sabemos realmente cuándo puede agotarse", reconoce el experto.