La llegada de la lava del volcán de La Palma al mar supone un desastre absoluto a corto plazo. El fondo antes era arenoso y, con la llegada de este material volcánico, se transformará en roca. Sin embargo, esto supondrá a largo plazo un beneficio porque, según los expertos, esto supondrá un aumento de la biodiversidad marina en unos años.

"Es probable que crezcan algas y se asienten invertebrados y alevines. Por lo tanto, se creará un sistema más rico que el que había hasta ahora", ha explicado Matías Fonte-Padilla, decano del Colegio Oficial de Biólogos de Canarias. En la misma línea se ha pronunciado uno de los responsables de la expedición del buque Ramón Margalef, Eugenio Fraile, que ha señalado que la llegada de la lava "puede introducir cantidades de nutrientes para que el sistema se recolonice y se fortalezca de manera natural".

Precisamente, esto es lo que ocurrió en la erupción marítima que tuvo lugar en la isla de El Hierro hace diez años. Primero llegó la devastación y con ella, el renacer, porque no solo volvieron antiguas especies, sino que aparecieron otras nuevas.

Por ejemplo, para los pescadores esto puede suponer malas y buenas noticias. Es cierto que no podrán faenar en la zona en muchos meses, pero en tres años la pesca será, incluso, mejor que antes. "Es probable que el recurso pesquero de La Palma se vea incrementado gracias ala presencia de un fondo rocoso que permita el asentamiento de mayor vida marina", ha asegurado Matías Fonte-Padilla.

El buque del Instituto Español de Oceanografía que está en la zona mapeó su fondo marino antes de que llegara la lava. Cuando la erupción cese, volverá a hacerlo para intentar predecir cómo evolucionará la vida allí. Por el momento, han encontrado una sorpresa: animales nadando junto a la lava caliente.