Ya son 15 días en ese barco y los nervios y desesperación hacen mella. Más cuando están viendo tierra tan cerca. Salvini sigue impidiendo el desembarco a pesar de la oferta de países como España parar acoger a los migrantes. Desde el Gobierno creen que el ministro Italiano "se desacredita por si solo".

Del mar, a, por fin, pisar tierra. Pero de ahí, a la ambulancia. Parece que, de momento, sólo se puede salir así del Open Arms, por urgencia médica. Por ese motivo han sido evacuados los tres últimos inmigrantes este jueves. En total, en las últimas horas han desembarcado a 13 personas, entre enfermos y acompañantes.

Para los otros 134 que quedan en el buque, amanece un nuevo día, 15, sin que la clase política europea sea capaz de desbloquear una situación dramática.

Por desgracia, quien tiene la llave es Matteo Salvini. Al ministro italiano no le sirve que seis países, entre ellos España, se hayan ofrecido ya a hacerse cargo de los migrantes del Open Arms. "No vamos a aceptar que nadie nos dé lecciones de generosidad.", ha asegurado Margarita Robles.

Enfrentándose a sus compañeros de Ejecutivo y a la Justicia de su país, el ministro del Interior italiano ha activado todos los mecanismos posibles para impedir que el Open Arms amarre en un puerto de su país. Ignorando además todas las voces que le piden que no siga alargando la agonía de los rescatados.

Por esta obsesión, 60 millones de italianos me pagan un sueldo. No para ser un alma buena sino para defender las fronteras, la seguridad, la dignidad y el honor de mi país", asevera el ministro del Interior italiano Matteo Salvini.

Desde el Open Arms, dicen, su mayor preocupación ahora es impedir que los migrantes se tiren al mar, a una muerte segura de la que ya fueron rescatados una vez hace 15 días.