El oso que el pasado domingo atacó a una mujer de 75 años en una carretera próxima a la localidad de Sonande, en Cangas del Narcea, le provocó graves heridas en la cara Además, la mujer sufrió una fractura de cadera tras caer al suelo a consecuencia del ataque del plantígrado, aunque no se teme por su vida.

José Antonio Rodríguez, el yerno de la mujer ha afirmado que su suegra, además, "tiene la nariz rota" y que "el animal le sacó una muela" durante el ataque, según recoge 'La Voz de Asturias'. "Si le llega a dar por otro lado, igual la mata", ha manifestado Rodríguez, que ha indicado que están a la espera de que operen a su familiar para ponerle una prótesis en el cuello del fémur.

Mientras, la Patrulla Oso del Gobierno de Asturias, la única unidad especializada en España de agentes del medio rural especializada en oso pardo, mantiene un operativo para tratar de localizar al plantígrado y comprobar que no regresa a las zonas habitadas de esta comarca del suroccidente asturiano.

El guarda mayor, Miguel Fernández, explicó que, tras el ataque, se le pudo seguir el rastro hasta un kilómetro, e incluso se recogieron muestras de pelo para su caracterización genética. Lo más probable, dijo, es que sea un macho que se encuentra en celo que "pasó por allí y que no vio a la mujer hasta que se la encontró".

El incidente tuvo lugar a las 21:40 horas del pasado domingo en una carretera próxima a la localidad de Sonande, en Cangas del Narcea, cuando el oso caminaba por un camino anexo a la carretera y, tras acceder a la vía, se encontró de frente con la mujer, que paseaba sola.

Según fuentes de la Consejería de Medio Rural, el ejemplar tuvo una reacción "bastante típica" de la especie al levantarse sobre sus patas traseras y comenzar a lanzar zarpazos, uno de los cuales alcanzó a la mujer en la cara, para salir corriendo después carretera abajo, donde se cruzó con otras dos personas que se apartaron, hasta que encontró un camino por el que huyó.

Fernández declaró que el oso, en circunstancias normales, hubiera visto y oído con antelación a la mujer y se habría alejado, pero en época de celo estos animales "se descaran más".

El operativo, en el que también participan agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, trata de hacer un seguimiento del oso, algo "no muy complicado" en esta época del año al poderse observar las pisadas en la hierba, y comprobar que no regresa a las cercanías de los núcleos de población.

De ser así, como se hace en otros casos, se le espantaría con pirotecnia o gomas de goma "para que coja miedo y no vuelva", aunque los integrantes de esta unidad no creen que el animal sea peligroso: "Estamos seguros, pero tenemos que comprobarlo". En este sentido, el guarda mayor recordó que en la zona "siempre hubo osos" y los vecinos "saben perfectamente que no hay un peligro inminente".

Temor ante el "riesgo para la seguridad" en las zonas pobladas

Por su parte, el alcalde de Cangas del Narcea, José Víctor Rodríguez, advirtió del peligro que supone que los osos se acerquen cada vez más a zonas pobladas. "Se están humanizando y eso supone un riesgo de seguridad", que requiere que entre todas las administraciones se adopten medidas para alejarlos de los pueblos, comentó Rodríguez. En caso de que el animal sea calificado como agresivo, los agentes tienen previsto sacarlo de ese entorno.

En este sentido, Fernández alertó de que en los últimos años se están acercando los osos a zonas pobladas y que sería necesario tomar medidas, y subrayó que el plantígrado "no es una especie doméstica", sino que se trata de "un animal salvaje".

Rodríguez señaló que desde principios del mes del mayo se han difundido varios vídeos de un oso caminando por algunos de los pueblos de la comarca donde se registró el ataque, ubicada en el suroccidente de Asturias, un territorio que acoge a la subpoblación occidental de oso de la Cordillera Cantábrica, cifrada según los últimos datos en unos 280 ejemplares.

Además, los ganaderos de la Cuenca del Narcea también han expresado su indignación por los ataques, cada vez más frecuentes, que sufren sus cabañas, sus reses y sus cultivos.

El oso pardo, una especie en peligro de extinción

El oso pardo está declarado especie protegida desde 1973 y, pese al incremento del número de ejemplares, continúa en peligro de extinción en España, donde en los últimos años han aumentado las quejas de ganaderos por los ataques sufridos por sus cabañas. La comarca del suroccidente de Asturias acoge a la subpoblación occidental de oso de la Cordillera Cantábrica, cifrada en unos 280 ejemplares.