Cuando se cumplen 49 días del inicio de la erupción del volcán de La Palma, el proceso eruptivo ha entrado en "cierta estabilidad". Así lo ha indicado este sábado Rubén Fernández, director del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca).

Además, los seísmos han descendido en número y magnitud y la mayoría de los registrados este sábado se han situado a una profundidad de entre 10 y 15 kilómetros.

No obstante, esta situación no implica que el fin de la erupción esté cerca. El último dato de emisiones de dióxido de azufre asociadas al penacho volcánico es de 26.000 toneladas diarias. En este sentido, los especialistas advertían el pasado mes de octubre de que, para que este parámetro pudiera indicar un fin próximo de la erupción, tendría que situarse en el orden de 100 toneladas diarias o menos.

Precisamente este sábado, la portavoz del comité científico del Pevolca, Carmen López, ha afirmado, en declaraciones recogidas por la agencia Efe, que "no hay datos científicos" que indiquen que "a corto plazo" vaya a acabar la erupción del volcán de Cumbre Vieja. López y el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, han insistido en rueda de prensa en que el volcán tiene "cambios de intensidad muy habituales", por lo que de momento no se puede descartar que haya sismos sentidos e intensos.

Por otra parte, y aunque no se registran avances significativos, la lava sigue discurriendo a través de los tubos lávicos sobre la zona central de las coladas, alimentando la fajana, que sigue creciendo por debajo del mar.

Asimismo, tres bocas eruptivas continúan activas. En cuanto a la deformación del terreno, esta ha subido 10 centímetros en la estación más cercana al volcán, pasando de 13 a 23 en apenas 24 horas. Hasta el momento la lava ha afectado a 1.446 edificaciones, de las cuales 1.171 son de uso residencial.

Precaución al limpiar la ceniza

Por otra parte, desde el Pevolca han insistido este sábado en la necesidad de retirar la acumulación de cenizas con seguridad. En este sentido, Fernández ha pedido a los palmeros que solo limpien sus azoteas y espacios si son transitables habitualmente y que aquellos con tejados con vertientes, cuya limpieza implica riesgo, se pongan en contacto con sus municipios para que sean los servicios de emergencias quienes se encarguen de su limpieza.

Ello, después de que hasta tres personas hayan resultado heridas al realizar estas tareas y que una de ellas haya tenido que ser trasladada al hospital.

A este respecto, Fernández ha recordado a la población que realiza estas labores de limpieza la recomendación de usar mascarillas FFP2 y gafas de protección al hacerlo.