Tuvo su momento de gloria, pero se quedó en eso, en un momento. Ni 24 horas ha durado el famoso tobogán. "No interesa que la gente se tire y se lesione", dice un vecino.
Cerrado por el propio Ayuntamiento de Estepona un día después de su inauguración. "Me pareció peligroso", asegura una vecina.
Varias imágenes de gente con heridas tienen la clave. Aunque desde el Consistorio explican que había indicaciones de cómo utilizarlo, entre ellas, la de prohibido deslizarse tumbado. Pocos hicieron caso a esa norma.
La rampa se convertía en la comidilla de los vecinos. "Hace años que no me río tanto, fue fantástico", sostiene una mujer.
38 metros de largo y hasta 34 grados de pendiente, su fin no era lúdico sino conectar dos calles. El Ayuntamiento lo ideó y pocas horas después también lo precintó. 28.000 euros ha costado el tobogán que ostenta ya un doble récord, el más largo de España y el más fugaz.


Una visita polémica
La visita de León XIV divide España entre los que anhelan su llegada y los que creen que el despliegue es digno "de los reinos del Medievo"
El contexto Desde la organización Europa Laica cuestionan tanto el despliegue institucional como la inversión de dinero público destinada a la visita del Pontífice a Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.
