Las cámaras corporales de los agentes que detuvieron a la pareja formada por un preso y una funcionaria fugados de una cárcel de Alabama (EEUU) grabaron el dramático final de su huida: la detención de él y los últimos minutos de vida de ella, que murió tras dispararse a sí misma al verse acorralada.

Fueron segundos de mucha confusión, en los que la Policía no sabía si Vicky White seguía viva y si todavía estaba armada. Tal y como puede apreciarse en el vídeo sobre estas líneas, acababa de producirse el choque del coche en el que huía la pareja y la funcionaria estaba aún dentro del vehículo, tras haberse disparado ella misma con un arma.

En ese momento, uno de los agentes pregunta si la fugitiva aún tiene el arma en la mano, a lo que otro policía responde afirmativamente. Tratan de averiguar en qué estado se encuentra la funcionaria de la prisión y deciden abrir el parabrisas, constatando que la mujer sigue viva. "Sí, ella todavía respira", se escucha decir a uno de los agentes. Finalmente, acceden al vehículo y uno de ellos le retira el arma a Vicky, a quien sacan entre varios.

Minutos antes, los agentes detenían a su compañero de fuga, Casey White, empotrándole contra el capó de otro vehículo policial, tal y como recogieron las cámaras policiales y puede verse en el vídeo. El detenido aparentemente no se mostraba afectado por el estado de Vicky. "Creo que los cargos eran una preocupación para ella porque había trabajado 17 años en una cárcel", ha afirmado el sheriff, Rick Singleton.

En una detallada rueda de prensa sobre la captura de la pareja, la Policía de Indiana mostró el arsenal que llevaban consigo en el coche -cuatro pistolas y un rifle-, además de 27.000 euros en efectivo. Según la Policía, si los fugitivos no se hubieran estrellado, habrían iniciado un tiroteo contra los agentes.

Las imágenes captadas por las cámaras de un túnel de lavado de coches habían puesto a la Policía sobre la pista de la pareja, al identificar a Casey, cuya altura y corpulencia no pasaron desapercibidas. Se habían fugado de una cárcel de Alabama el pasado 29 de abril.