Iñaki, Almudena o Antonio son sólo algunos ejemplos de personas que fueron diagnosticadas de Párkinson siendo jóvenes, antes de cumplir los 40. A Jordi Cruz se lo dijeron hace tres años, cuando tenía 39. Lo descubrió porque cuando intentaba cepillarse los dientes, su mano se paralizaba.

Cruz era fisioterapeuta y trataba a personas mayores con Párkinson cuando se lo diagnosticaron a él. Por ello, se sorprendió y llegó a que se iba a morir: "Me esperaba algo peor, que iba a ser una enfermedad más degenerativa y que me iba morir".

Cuando le dijeron que no iba a fallecer de esta enfermedad, se adaptó y continuó con su vida. Por ello, en el Día Mundial dedicado a la enfermedad, nos recuerdan la importancia de cambiar nuestra percepción sobre esta realidad.

El objetivo es romper falsos mitos y estereotipos, como que el Párkinson solo afecta a personas mayores o que el síntoma que representa la enfermedad es el temblor. Lo cierto es que una de cada cinco personas tiene menos de 50 años en el momento del diagnóstico. Y un 30% de los pacientes no llegan a desarrollar nunca el temblor.

Alicia Campos, directora de la Federación Española de Párkinson asegura que romper con estos estereotipos ayuda a que las personas con la enfermedad puedan afrontar su realidad.

La pandemia agrava sus síntomas

La realidad de esta enfermedad se ha visto agravada con la pandemia. Y es que, como explica Jordi Cruz, el movimiento es su medicina, y el estar encerrados les ha afectado mucho haciéndoles empeorar.

Más concretamente, el 70% de los pacientes asegura que la pandemia ha tenido un impacto negativo en su enfermedad, y además de empeorar su función motora durante estos meses, la mayoría han desarrollado síntomas psiquiátricos como estrés, depresión o ansiedad.