Denuncia que con ocho años comenzó a sufrir acoso en el colegio por ser brillante: aislamiento, insultos y palizas en plena calle.

"La primera vez empezaron a pegarme puñetazos en la sien, a decirme que me querían ver llorar, que era una zorra y una puta, que querían acabar conmigo", relata Natalia de Agustín, víctima de acoso escolar.

La salud física y mental de Natalia se resintió. Estuvo 54 días ingresada en un hospital y, a la salida, sus padres decidieron cambiarla de colegio. "El segundo año me enteré de que la principal acosadora iba a venir a este instituto y se empezó a torcer todo", cuenta.

Volvió a ser acosada y hace dos meses decidió dejar de estudiar. "Levantarte por las mañanas y decir qué he hecho yo para estar aquí, por qué no puedo estar con gente de mi edad, sin haber hecho nada es muy injusto", explica.

No tiene un día a día propio de su edad. "Voy a terapia y tomo medicación porque esto no es fácil. Un acoso te cambia la vida", señala Natalia.

Cuenta como sus propios compañeros miraban hacia otro lado. "La gente no se quiere implicar, y si ven a alguien sufriendo no quieren pasarlo igual que esa persona", explica. Según cuenta, incluso su propio profesor "decidió no encargarse de ello y mirar hacia otro lado".

Es la denuncia de muchas de las víctimas de acoso, la indiferencia de los colegios y la mala praxis de los protocolos. Desde el CSIF reconocen que hay errores. "No siempre esos protocolos se están aplicando de forma correcta porque son farragosos de aplicar en muchas ocasiones", afirma Ferrán Bari, coordinador del CSIF de 'Ayuda de profesores'.

Las asociaciones de victimas denuncian que el protocolo no está bien hecho, que recae sobre los centros educativos y debería hacerlo sobre la administración. "Tiene que haber una ley integral contra el acoso escolar que proteja a las víctimas y que trabaje con los agresores, porque si con los agresores no se trabaja, esos niños vuelven a reincidir en sus conductas", explica María José Fernández, presidenta de la Asociación Madrileña contra el Acoso Escolar.

El Ministerio de Educación insiste en se cumple estrictamente con el protocolo, pero admite que el peso recae en los colegios. Varias asociaciones pedirán mañana frente al Congreso más protección contra el acoso.