En Pamplona, 36 horas después del abuso sexual de 'La Manada', miles de mujeres y hombres, brazos en alto, gritaron tarjeta roja contra esa agresión sexual: ese fue el comienzo.

A partir de ese momento, aumentó la preocupación por conseguir fiestas libres de agresiones machistas y se llenaron de puntos morados de información. En la Feria de Abril, en las fiestas de Celedón, en la Semana Grande de Bilbao o en La Tomatina.


Los siguientes Sanfermines que vimos fueron muy distintos, con 200 cámaras vigilándolo todo y agentes de paisano en la plaza preparados para actuar ante cualquier agresión sexual detectada. De nuevo Pamplona salió a la calle con la misma petición y la misma pancarta que un año antes, porque el problema también sigue siendo el mismo.

Los grandes ayuntamientos se sumaron: Madrid lanzó una potente campaña para sus fiestas y Barcelona creó un protocolo especial animando a las víctimas a denunciar.

La condena es social y política, aunque no lo suficiente, pero el pasado noviembre la condena social sube de volumen cuando la defensa de 'La Manada' acusa a la víctima de hacer vida normal tras el abuso sexual. Entonces, las mujeres se echaron a la calle para decirle que estaban a su lado y de nuevo se lo recordaron cientos de miles de mujeres el 8 de marzo.