El "posible vínculo" entre la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus y "casos muy raros" de trombos sanguíneos ha hecho saltar las alarmas para muchos ciudadanos. Sin embargo, otras vacunas y medicamentos de uso habitual cuentan también con efectos secundarios adversos, que sin embargo, no generan tanta atención como los del suero de la empresa anglo-sueca.

En este sentido, Pablo Aldaz, médico y portavoz de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, recuerda que "todas las vacunas, todas, tienen efectos secundarios". "Sabemos que los beneficios son muy superiores a sus riesgos, con esta nos tiene que pasar lo mismo", afirma, con respecto a la vacuna de AstraZeneca.

Por ejemplo, la vacuna de la gripe, que este año se pusieron más de 14 millones de personas, recoge en su prospecto efectos adversos como neuralgia, parestesia, convulsiones o sangrados. Por su parte, la vacuna de la varicela puede provocar enfermedades en el sistema nervioso; la del tétanos, trastornos cardiovasculares; y la de la hepatitis B, casos muy raros de encefalitis o meningitis.

Alda Recas, presidenta de la Asociación Madrileña de Enfermería, insiste en que "esto pasa de manera muy habitual con otras clases de medicaciones". "Tenemos que estar tranquilos y confiar", afirma. En el mismo sentido, Fernando Moraga-Llop, vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología, apunta que "la relación beneficio-riesgo es completamente superior".

En el caso de la vacuna de AstraZeneca, de los datos se desprende que los riesgos son escasos: en España se han administrado más de dos millones de dosis y solo se han producido 12 casos de trombos. En Europa y Reino Unido, se han inyectado más de 34 millones de dosis y solo se han registrado 222 trombos.