Asuntos internos de los Mossos d'Esquadra ha desmantelado una organización mafiosa en el seno del cuerpo policial y ha acreditado cómo tres agentes de Santa Coloma de Farners, en Girona, robaban, cultivaban y traficaban con drogas haciéndose valer de su cargo.

Según el sumario del caso, que instruye el juzgado de instrucción número 1 de Santa Coloma de Farners, estos tres agentes permitían a varios traficantes con los que estaban asociados la venta de drogas y les facilitaban información policial reservada para que pudieran actuar con impunidad. Lo hicieron a cambio de dinero y durante años.

Además, también robaban grandes cantidades de droga decomisada y la entregaban a traficantes a cambio de dinero y auspiciaban alianzas criminales entre bandas, protegían a miembros de las organizaciones criminales y falsificaban atestados para camuflar la droga que retiraban de la comisaría y que introducían en el mercado negro.

Los tres agentes, que permanecen en la cárcel, se pusieron en el punto de mira de los Asuntos Internos de los Mossos en enero cuando uno de los traficantes asociados confesó la trama en una comisaría. Allí explicó los pagos que hacían, entre 600 y 1.500 euros cada quince días, y la cantidad de cocaína, marihuana y hachís procendente de almacenes de drogas de la policía que el traficante vendió.

El 50% de los beneficios iba para esos agentes y el delator llegó a confesar que habría entregado al jefe de la mafia policial más de 30.000 euros.

El sumario del caso demuestra que los agentes corruptos desviaron a principios de año una camioneta cargada con 160 kilos de cocaína que los Mossos habían interceptado en un control en Vilobí d'Onyar. Así, Asuntos Internos, a través de seguimientos y escuchas a los imputados, acreditaron los hechos denunciados por el delator.

Los abogados de los Mossos imputados han pedido la nulidad de las actuaciones debido a que el traficante delator todavía no ha sido imputado por los hechos.