En la noche del pasado 27 de abril, Beatriz Zimmerman, madre las niñas de Tenerife -Anna y Olivia, de uno y seis años, respectivamente- se puso en contacto con Tomás Gimeno varias veces para pedirle que no se marchara con las niñas. Una de las llamadas que hizo, la que se produjo entre las 22:30 y las 22:40 horas, la realizó desde el puesto de la Guardia Civil. Así lo indica el auto del juez sobre el caso que se ha publicado recientemente.

Durante esa llamada, según se indica en el escrito de la Justicia, intervino un agente, pero no impidió que Tomás rechazara devolver a las menores a su madre -a esa hora, según el auto del juez, Anna y Olivia ya habrían sido asesinadas-. Tal y como ha contado en Espejo Público el portavoz de la familia durante este tiempo, Joaquín Amills, Gimeno incluso de jactó de la situación.

"Afirma que no va a devolver a las niñas y que se va a ir lejos. Era notorio el plan burlón que tenía este sujeto con Guardia Civil, especialmente. Su reacción va en un tono burlesco y de falta de respeto", ha indicado en el programa Amills. El auto recoge también, no obstante, que a las 23:15 horas, el padre de las niñas se cruzó con una embarcación del Servicio Marítimo Provincial de Tenerife tripulada por la Guardia Civil.

En ese momento, Gimeno fue propuesto para sanción por incumplimiento del toque de queda vigente en ese momento por la pandemia de coronavirus. ¿Pudo haber sido identificado y detenido en ese momento? Serafín Giraldo, portavoz del sindicato de la Unión Federal de Policía (UFP), ya indicó en laSexta Noche que los que le pararon "ni sabían ni podían saber" que Gimeno era padre de dos niños cuya madre ya había denunciado la desaparicion. La razón: son "procesos diferentes". Así, según Giraldo, "no falló ningún protocolo".