Sentados en sillas de ruedas y en camas, una vez más, en mitad del pasillo. En esta ocasión son 13 pacientes en estado grave, lo que significa que deben ser atendidos por el médico de forma inmediata.

Una situación límite que se repite de forma continúa según los trabajadores, sin que se ponga solución. Por eso, desesperados, han decidido pedir amparo al juez.

"Para poder atender en condiciones a los pacientes que son clasificados como graves", explica Fátima Nercellas, médico de Urgencias. Y denuncia la situación: "En un pasillo no puedes atender al paciente de manera adecuada, no es un sitio de trabajo".

Desde el Hospital aseguran que esto es un colapso puntual, y hoy mismo Alberto Nuñez Feijoó ha defendido las bondades de la sanidad gallega, asegurando tener más presupuestos, más médicos, más enfermeros y más quirófanos. "Tenemos una de las mejores sanidades de las regiones Europeas", ha dicho Feijoó. A lo que Fátima responde: "Desde su mundo paralelo niega la realidad, y esto está pasando casi todos los días".

Y esto, aseguran, no es la consecuencia de un día malo. Como afirman desde el Hospital, es recurrente. Con pacientes sin intimidad, ni dignidad, son los pasillos de la vergüenza. "Si tienes que hacer pis o vomitar estás en medio de un pasillo y todo el mundo te está viendo, no tienes anda de intimidad", denuncia Jorge Dávila, delegado del sindicato NATS.

Esta imagen se repite ya en casi toda España, debido en gran medida al cierre de camas. Guillén del Barrio, de la plataforma 'Urgencia y Emergencia de Madrid’, explica que, en la Comunidad, "hemos perdido 1.100 camas hospitalarias, entonces es inevitable que las urgencia se colapsen si no tienes donde ingresar a tus pacientes pero cada vez vienen más". Aseguran que todo es el resultado de una lenta privatización encubierta.