Los compañeros de la universidad de Khensani Maseko han hecho en su honor una pequeña ceremonia y una marcha. Además, el centro ha mandado un mensaje a sus estudiantes condenando el suceso y recordándoles que denuncien cualquier caso de este tipo. El suicidio de esta joven indica, una vez más, la gravedad de la creciente tasa de mujeres víctimas de violencia sexual: cada año se denuncian unas 40.000 violaciones en Sudáfrica.

 

El acusado de violación fue expulsado de la universidad, tal y como aparece en su web. Además, el recinto universitario ha anunciado que está trabajando con la Policía de Sudáfrica y la Autoridad Nacional de Enjuiciamiento para poder empezar con la investigación sobre el caso, tal y como ha podido saber el medio CNN.

"La muerte de Maseko es otro nefasto recordatorio de que el flagelo de la violencia de género es una úlcera en el alma de la nación", ha afirmado la ministra de Asuntos de Mujeres sudafricana, Bathabile Dlamini. El caso de Khensani Maseko era grave: después de denunciar su episodio de violación, pasó varios meses luchando contra la depresión, según han explicado fuentes de la familia.

 

La cuenta de Instagram de Maseko fue eliminada, pero queda constancia una de sus últimas publicaciones, en las que se puede leer en el texto "Nadie merece ser violado". En la imagen se incluían dos fechas. Según fuentes cercanas, la primera sería el día de su nacimiento y la segunda, haría alusión al día en el que se produjo la violación sexual.

El fatal desenlace llega cuando días antes miles de mujeres protestaron por toda Sudáfrica contra la violencia machista bajo el lema 'Total Shutdown', un país donde una de cada cinco mujeres se ha visto afectada por esta lacra.