Dos granjeros sudafricanos blancos grabaron cómo obligan a un hombre negro a meterse y permanecer dentro de un ataúd. Uno de los agresores empieza a presionar con la tapa del ataúd para intentar meter el cuerpo entero mientras la víctima solo puede sollozar presa del pánico.

El joven entró en la propiedad de los granjeros a través de un sendero para llegar a su casa. Ambos han sido detenidos y llevados ante el juez. Allí, a muy pocos metros, estaba la víctima que ha reconocido que temió por su vida: "Me golpearon y ahí empezó... me ataron con cables".

Están acusados de secuestro y agresión y enviados a prisión hasta el día 25 de enero, cuando serán juzgados. La escena ha indignado a Sudáfrica. En los exteriores la tensión era evidente, los fantasmas raciales del pasado han emergido con la escena de humillación. El segundo partido de la oposición ha amenazado con ocupar la granja donde se produjo el ataque. Otro partido ha tachado la escena de indignante y que el caso es un ataque a todo el pueblo negro.