Las organizaciones alertan de que es un drama más habitual de lo que pensamos. "Uno de cada diez alumnos aproximadamente ha vivido en algún momento una situación de acoso", afirma Josep Soler, de la Asociación 'No al Acoso Escolar'.

Sin embargo, al denunciar ante el centro educativo muchos padres se topan con un problema: o tardan en reaccionar o directamente no actúan. "En los centros hay miedo en asumir que hay casos de acoso escolar", explica Luis de la Herrán, psicólogo experto en acoso escolar.

Si el bullying persiste, las asociaciones piden a los centros que no sólo expulsen a los agresores, sino que también denuncien ante la Fiscalía. Porque en muchos casos, el acoso continúa también en la calle, por móvil o por redes sociales. "Que el castigo del acosador no sea mandarlo a casa a jugar a la PlayStation", señala Alicia Pérez, pedagoga experta en acoso escolar.

El problema se ataja trabajando con el acosador y apelando a la responsabilidad de sus padres. "Es necesario un trabajo de empatía con el acosador y la ayuda de sus padres", remarca Pérez.

Muchos padres denuncian la ineficacia de la Fiscalía, al ser en su mayoría menores de 14 años, son inimputables, de ahí que desesperados acaben denunciando sus casos en los medios. "Cuando se meten las cámaras dentro del centro educativo es cuando las instituciones reaccionan", afirma Rafael Romero, director del Instituto Andaluz para la Prevención del Acoso.

Las asociaciones lanzan un mensaje a padres, alumnos, profesores e instituciones: ante un caso de bullying, ser valiente y no mirar para otro lado.