Nuestro país inaugura este jueves, 8 de julio, la temporada de olas de calor. La primera del verano enciende la alerta amarilla en muchos puntos de España, donde se superarán los 40 grados. Por su parte, algunas zonas de Andalucía y Castilla-La Mancha rozarán los 50 grados. El notable ascenso de temperaturas tendrá efectos en el descanso de los españoles, como es tradición cada verano. El sueño profundo pasará a convertirse casi en una utopía, dejando que el cansancio se apodere de nuestras jornadas.

Lejos de conformarnos con padecer los efectos del calor, nos disponemos a abordar esta alteración del sueño mediante la ayuda de profesionales. Eduard Estivill, doctor especializado en Medicina del Sueño, ha compartido en Más Vale Tarde algunos consejos para combatir el calor nocturno. Sus pautas persiguen garantizar el descanso a nuestros cuerpos y mentes.

El cerebro humano necesita un máximo de 23º grados para reposar, según explica este experto. Todas las temperaturas que superen esta cifra resultan nocivas, algo que nos obliga a reducir el calor de nuestro cuerpo. Con esta afirmación del doctor Estivill, queda patente que la temperatura corporal y el descanso están interrelacionados.

La falta de descanso producida por las altas temperaturas impide a los ciudadanos alcanzar el sueño profundo. Adentrarnos en esta fase resulta fundamental, puesto que, de no hacerlo, el cansancio generalizado reinará al día siguiente. Con las altas temperaturas de nada sirven las siestas, puesto que el calor aumenta en dicha franja horaria.

Existen algunas pautas que logran estimular el sueño en un contexto de calor extremo. A continuación, compartimos los consejos del gerente de la Clínica del Sueño Estivil, un centro con una experiencia de 30 años en el diagnóstico y tratamiento de las alteraciones que imposibilitan el descanso.

  • El primer consejo es humedecer una toalla para posarla sobre la cabeza. Esta práctica puede aplicarse también en muñecas y tobillos.
  • La opción del ventilador es una de las más recurrentes. El aparato eléctrico nos permitirá mover el aire en la habitación, sustituyendo el acondicionado, puesto que éste reseca las mucosas.
  • Por su parte, aquellos que no posean un climatizador autónomo pueden valerse de un sistema de ventilación más rudimentario: abrir las ventanas. Este gesto acarrea algunos inconvenientes, como el ruido proveniente del exterior. Para evitarlo, puedes hacer uso de unos tapones.

Con todo esto, el doctor asegura que podremos mejorar nuestro descanso. Para ello, resulta fundamental emplear buenas rutinas de sueño, controlando los elementos externos y haciendo una gestión óptima de los que están directamente relacionados con nosotros. El sueño es, en palabras del experto, “un taller de reparación de todo lo que gastamos durante el día”.