El sector agroalimentario pide que el personal encargado de la distribución y venta de alimentos o productos de primera necesidad sea considerado personal esencial y por tanto, se les dé prioridad en la vacunación.

Representantes del sector destacan que la "presencialidad" de la actividad hace fundamental la administración de dosis a los cerca de 2,3 millones de trabajadores, ya que, como ha recordado José María Bonmatí, director general de AECOC (Asociación de Fabricantes y Distribuidores), en caso de volver a tomar medidas, se pueda garantizar el abastecimiento de los productos.

Tres vías de actuación

Javier Millán-Astray, director general de ANGED (Asociación Nacional Grandes de Empresas de Distribución), reafirma esa "necesidad de agilizar al máximo el proceso de vacunación". Para ello, propone tres medidas para acelerar la situación: "Ayuda de las mutuas de colaboración con la Seguridad Social que dan cobertura a más de 18 millones de trabajadores; aprovechar los servicios médicos propios de empresas españolas que vacunan a más del 60% de sus trabajadores de la gripe; y que las empresas que así lo deseen contraten voluntariamente profesionales cualificados para vacunar".

Ha querido también llamar la atención sobre la importancia de la colaboración "público-privada", algo que "permitiría descargar los servicios públicos sanitarios". Algo similar ha destacado el Director general de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) Mauricio García de Quevedo: "Ofrecemos una total colaboración entre nosotros y el Gobierno y Administraciones Públicas para tratar de reparar el daño sanitario ocasionado pero también el económico".

Gobierno y Administración

José María Bonmatí ha trasladado tanto a la ministra como a los consejeros la propuesta: "Lo que ha cambiado es que nosotros, en el momento en que había escasez, entendimos que primero había un colectivo y que no era el momento de poner presión de estar en este colectivo". Los cambios y los avances en materia de vacunación hacen que "ahora que nadie se va a quedar sin vacunas, resulta necesario reordenar los servicios esenciales y determinar cuáles son estos", continuaba el mismo.

Sobre la situación del resto de países, José María Bonmatí narra que "Italia ha puesto todos los medios necesarios" y Mauricio García ha abundado en esta idea: "Nos consta que Alemania, Bélgica y Rusia ya han considerado a nuestro personal como esencial".

Javier Millán-Astray ha puntulizado que "la tasa de infección de los trabajadores relativos al comercio es un 21% inferior a la media española", por lo que consideran importante acelerar el proceso de vacunación en personal agroalimentario para seguir manteniendo una tasa inferior a la media.