El fin de la erupción volcánica de La Palma no se vislumbra ni a corto ni medio plazo. Así lo sugieren las emisiones de dióxido de azufre del volcán, según ha confirmado este miércoles la portavoz del comité científico del Plan de emergencia volcánica de Canarias (Pevolca), María José Blanco.

Según ha explicado Blanco, la tasa de emisión de dióxido de azufre es uno de los parámetros -junto a las deformaciones y el nivel de sismicidad- que se utilizan para prever "cuando el final de la erupción pudiera estar cerca". "Ahora mismo, desde luego, el SO2 no nos hace ver que el final de la erupción estuviera en un plazo ni corto ni medio", ha indicado Blanco, que ha precisado que ayer, martes, este indicador alcanzó las 17.774 toneladas diarias.

En este sentido, el director técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, ha apuntado a su vez que "el nivel de dióxido de azufre a 4.000 metros en el penacho es el que indica si puede haber un inicio del fin y para eso tiene que bajar enormemente". "Probablemente, la masa que tiene que haber en ese penacho tiene que bajar de 100 toneladas", ha añadido, un extremo que ha confirmado Blanco: "Ahora mismo está en 17.000 y tendría que estar en el orden de 100 o inferior toneladas/día", ha precisado.

Los expertos han hecho estas declaraciones tras un encuentro en el que también han participado Pedro Sánchez y el presidente de Canarias, Ángel Víctor Torres, que asimismo ha lamentado que "no hay indicadores que hagan prever que estemos cerca del final de este volcán". "Hay que estar preparados a que estamos a merced de este volcán, él decidirá cuando acaba, no parece que esté cerca su final", ha agregado el líder del Ejecutivo canario.

"Desgraciadamente, las noticias que nos trasladan desde el comité científico es que la actividad del volcán no cesa y que por tanto no parece que a lo largo de los próximos días podamos ver una una reducción del mismo", ha apuntado por su parte el presidente del Gobierno.

Nuevas zonas confinadas

Además, el Pevolca ha ordenado esta noche la evacuación de un nuevo barrio del municipio de Los Llanos de Aridane en la isla de La Palma ante el avance de la última colada. En concreto se ha dado instrucciones de evacuar la zona comprendida al sur del Camino de la Cruz Chica en el cruce con Camino de Los Campitos, siguiendo por Camino Morro Cabrito hasta alcanzar la carretera LP-2. Una evacuación que afecta a una quincena de vecinos.

Se trata de la segunda evacuación que provoca en apenas 24 horas el avance de la nueva colada que se ha formado en los últimos días al norte de la principal, después de que este martes por la tarde se ordenara abandonar sus viviendas a unos 800 de vecinos del barrio de La Laguna.

Registrado el mayor temblor de la crisis volcánica

Precisamente este miércoles, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha localizado un terremoto de magnitud 4,4 en Mazo, a una profundidad de 36 kilómetros, lo que lo convierte en el seísmo de mayor envergadura registrado desde el inicio del enjambre sísmico que precedió a la erupción del volcán.

El IGN sitúa la intensidad de este terremoto -registrado a las 15:33, hora local- entre III y IV en una escala de I a XII, en el rango entre débil y ampliamente observado. Los terremotos de nivel IV no provocan daños, pero sí el repiqueteo de cristales, la oscilación de elementos colgantes y, en algunos casos, el temblor ostensible de muebles.

El seísmo se ha sentido con mayor o menor intensidad en prácticamente toda la isla. El anterior de mayor magnitud, de 4.3, también fue localizado en Mazo, a 35 kilómetros de profundidad, hace seis días.

 

La destrucción del volcán

Por otra parte, Morcuende ha informado este miércoles de que la colada del flanco norte del volcán, que fluye hacia el oeste y noroeste y que el martes obligó a evacuar a unos 800 vecinos de La Laguna, "avanza muy lentamente" y cabe la posibilidad de que "aborte, que no vuelva a caminar". Aunque esa colada está a 200 metros de la costa, su brazo noroeste, que el martes atravesó un polígono industrial, es el que "pierde fuelle", mientras que la colada que se mueve más rápido, a 50 metros por hora, y que avanza hacia el sur, es "la que acumula más energía y empuje", ha explicado.

Los últimos datos, correspondientes al 12 de octubre, indican que la lava cubre 640,27 hectáreas, 27,94 más que la víspera, y que se ha ensanchado hasta un máximo de 1.770 metros, 250 más. Por la información de los satélites de Copernicus, hay 1.541 edificaciones o construcciones afectadas, de las cuales 1.408 han sido destruidas. Los datos obtenidos del catastro reducen la cifra a 937: 763 de uso residencial, 89 de uso agrario, 45 industrial, 22 de ocio y hostelería y 18 de uso público.

La erupción ha obligado hasta ahora a evacuar a unas 6.400 personas. Con respecto a la calidad del aire, en las últimas horas los parámetros están dentro de los umbrales normales, salvo un "pequeño pico" puntual de dióxido de azufre que enseguida remitió, y el aeropuerto de la isla, como los de todo el archipiélago, está plenamente operativo.