La vitamina D mejora nuestro sistema inmunitario y nos protege de las infecciones, por eso, contar con una buena dosis en nuestro organismo podría ayudar a combatir al coronavirus si nos contagiamos.

Luis Enrique pasó un mes en la uci y siete meses después sigue sufriendo los efectos del COVID-19. Él siempre ha estado bajo de Vitamina D. En el Hospital de Valdecilla, en Santander estudiaron más de 200 casos como el suyo, midiendo minuciosamente la vitamina D de sus pacientes ingresados durante la primera ola.

Los datos fueron reveladores: el 80% de los pacientes que observaron estaban por debajo de 20 nanogramos por mililitro de esta vitamina. Eso, sospechan, podría haberles provocado inflamaciones relacionadas con los estados más graves de la enfermedad, desembocando en una mayor estancia hospitalaria.

Experiencias piloto, como la del hospital Reina Sofía de Córdoba, también arrojan sorprendentes resultados. "De cada 100 personas a las que se le administraba la vitamina, tan solo tres ingresaban en la UCI y ninguno de los pacientes murió", explica José Manuel Quesada, investigador del hospital.

Además, más del 80% de los mayores de 65 años tienen déficit de vitamina D, lo que afianza la teoría de estos doctores que la relacionan con los pacientes de coronavirus más graves.

Cómo conseguir la dosis necesaria de vitamina D

El 90% de la tan necesaria vitamina D nos la da el sol. Por eso es ideal exponernos al sol entre 15 y 20 minutos al día para conseguir los niveles óptimos de esta vitamina.

El resto la aportan los alimentos como pescados azules, huevos, lácteos, mariscos o incluso las carnes. Esta vitamina evita enfermedades en los huesos, endocrinas y tiene propiedades positivas contra el cáncer. Pero ojo con tomarla en exceso, con suplementos no diagnosticados por un médico porque puede ser prejudicial para nuestra salud y producir intoxicación y depósitos de calcio en diversos órganos.