No es el primer caso
La seguridad de los artistas, en el centro del debate tras la agresión sexual a la cantante de Delaporte durante un concierto
¿Por qué es importante? El caso de Sandra Delaporte, lejos de ser aislado, evidencia un problema creciente de acoso y falta de respeto en escenarios y espacios públicos.

Resumen IA supervisado
Sandra Delaporte, integrante del dúo musical que lleva su nombre, sufrió una agresión sexual durante un concierto en Madrid. Un hombre la besó sin su consentimiento mientras bailaba con el público, lo que la dejó paralizada. A pesar del incidente, continuó con el espectáculo. Este caso se suma a otros episodios similares, como los sufridos por Miley Cyrus y Rosalía, que destacan la falta de respeto hacia los artistas. El crítico musical Odi O'Malley señala que se ha perdido el respeto hacia los artistas, quienes además de enfrentar agresiones físicas, también enfrentan insultos en redes sociales.
* Resumen supervisado por periodistas.
Detrás de la euforia y de la adrenalina del directo está ella: Sandra Delaporte, la artista que da nombre al dúo y que, hace unos días, bajó a bailar con el público durante un concierto de Madrid. En la pista, y en lo que supuestamente era un ambiente controlado, sufrió una agresión sexual, tal y como denunció el grupo en un comunicado en sus redes sociales.
Un hombre la agarró de la cabeza y la besó en la boca sin su permiso. Ella se quedó paralizada, sin capacidad de reacción. Aun así, continuó con el concierto hasta el final, sin entender qué había pasado. Había tanta gente que no pudo identificar a su agresor, narra el comunicado.
El de Sandra Delaporte no es el primer caso de agresión sexual en un escenario. Ya en 2019, Miley Cyrus fue abordada a la salida de un hotel cuando un fan la agarró del pelo e intentó besarla en la boca. O el de Rosalía, que, como se aprecia en el vídeo situado sobre estas líneas, se muestra claramente incómoda ante la actitud de un fan.
Según señala el crítico musical Odi O'Malley, al ver estas imágenes, "se ha perdido el respeto a los artistas". "A veces se piensa que su función es únicamente entretener al público y no se valora su importancia artística. Ya en los años 80 los artistas tenían que aguantar, por ejemplo, escupitajos o insultos en el escenario. Ahora, el tipo de acoso ha cambiado", comenta O’Malley.
Uno de los casos más sonados es el del guitarrista de Oasis, uno de los hermanos Gallagher. Un empujón lo dejó con tres costillas rotas y daños en algunos ligamentos. No hay que olvidar que, debajo del 'disfraz de famoso, hay personas que no solo lidian con este tipo de agresiones, sino también con los continuos insultos en redes sociales.
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