"Canta". Es la palabra que alguien ha pintado en grandes letras anaranjadas junto a la puerta de la casa de Óscar, el principal sospechoso en la desaparición y muerte de Esther López en Traspinedo, en la misma vivienda que la Guardia Civil ya registró hace semanas.

Una expresión con la que alguien parece instarle a confesar y que, a juicio de la criminóloga Beatriz de Vicente, "tiene muchas lecturas": "'Canta' es lo que sabes", apunta la experta, que agrega que "a lo mejor 'canta' no es porque tú seas el autor, sino porque estás encubriendo a otro".

La pintada ha aparecido después de que Óscar declarase este lunes ante una jueza de Valladolid, que tras el interrogatorio le dejaba en libertad. Ello, a pesar de que la versión del investigado choca con los datos que la Guardia Civil ha recabado de los móviles e incluso la imagen que los agentes obtuvieron del sospechoso lavando su coche tras la desaparición de Esther, algo que él niega.

Óscar, que era amigo de Esther, sostiene que dejó a la joven con el coche en un cruce de Traspinedo la noche de su desaparición, que se fue a su casa y que ya no volvió a verla. Sin embargo, la señal de los teléfonos les sitúa juntos más tarde en la vivienda de él.

Una contradicción que Óscar no ha sabido explicar ante la juez, pero no la única: también niega haber puesto el modo avión y haber lavado el coche, a pesar de las imágenes grabadas en una gasolinera de Valladolid al día siguiente en las que los investigadores le identifican a él y su vehículo.

También uno de los últimos mensajes enviados desde el móvil de Esther contradice su versión de que ella quería seguir de fiesta y él no: en él, enviado en torno a las 01:00 horas, la joven indicaba a otro amigo que se iba a casa. "Yo me voy para mi casa y cada uno en su casa", le dijo.

Una posible escena simulada

Por otra parte, numerosos detalles del lugar donde fue encontrado el cuerpo sin vida de Esther sugieren que la escena pudo ser manipulada: sus objetos personales estaban situados cerca, algo anómalo en un atropello; el móvil de la joven no tenía una sola huella y las piedrecitas adheridas a la ropa no corresponden con el entorno en el que apareció el cadáver.

Manuel Marlasca y Beatriz de Vicente explican la relevancia de estos datos en este vídeo: