En nuestro país mueren unas 1400 personas al año por atragantamiento. Un 25% más de las que ocurren por accidentes de tráfico. Por eso, si en la mesa vemos que alguien se lleva las manos a la garganta y no respira bien, el primer paso es fácil.

Toser es lo primero que se debe hacer. Si el objeto no permite respirar, entonces estamos ante un atragantamiento total. Pasaremos a la maniobra Heimlich, un procedimiento de primeros auxilios para desobstruir el conducto respiratorio que ha quedado bloqueado, a través de una compresión fuerte y hacia arriba a la vez.

Un niño de tres años murió tras atragantarse con una uva durante la Nochevieja en su domicilio en Gijón. El menor llegó al centro sanitario sin respiración ni pulso por lo que los intentos de reanimación que se le realizaron resultaron infructuosos.

Ocho de cada diez atragantamientos se producen en menores. Si ocurre en un lactante es decir, en un menor de un año, el procedimiento a seguir debe ser el siguiente. Lo primero que hay que hacer es poner al meno bocabajo e introducirle un dedo en la boca y, con la otra mano, darle cinco golpes en la espalda. Después, volver a darle la vuelta y realizar otras cinco compresiones en el pecho para desobstruir las vías respiratorias.

Aún así, lo mejor... Masticar bien los alimentos y además de cubiertos y platos, no olvidar poner toda nuestra atención en la mesa.