La historia de Michele Dal Forno ha conmocionado a Italia. La enorme cicatriz que el joven tendrá que lucir en su cara para siempre no es suficiente para que se arrepienta de haber defendido a una estudiante cuando dos jóvenes armados la increpaban.

Eran menores de edad, y llevaban un cuchillo en el bolsillo. Sin embargo, el joven italiano, que en ese momento estaba trabajando como repartidor, no dudó en acercarse a la estudiante que estaba siendo acosada y que, según ha afirmado, "conocía de vista".

"No podía irme. Me acerqué, la saludé y le pregunté si necesitaba ayuda. Ella respondió que todo estaba bien pero que obviamente estaba muy asustada. De todos modos, uno de los dos se acercó a mí y empezó a caminar a mi alrededor, insultándome y repitiendo que tenía que volver a entregar las pizzas y ocuparme de mis propios asuntos", ha confesado a Corriere del Veneto.

Después, la joven empezó a llorar para que le dejaran en paz y en ese momento el otro joven, menor de edad, sacó un cuchillo y le provocó una enorme raja en la cara que recorre desde la sien hasta su orificio nasal izquierdo.

"Creo que se necesitaron unos sesenta puntos. También me cortó un pedazo de la nariz y los médicos dicen que la cicatriz quedará pero que la cirugía, hoy en día, puede hacer grandes cosas. Eso espero...", ha explicado al citado medio.

El agresor, menor de edad, huyó, pero ya ha sido detenido. Ahora, Michele asegura que si se encontrara en la misma situación lo volvería a hacer: "Si una persona más débil está en dificultades, lo correcto es intervenir". Su caso ha conmocionado a Italia; de hecho, se ha iniciado una campaña en GoFundMe para donar a quien califican de héroe bajo el título "un pequeño aporte para un gran gesto".