El cadáver de la ballena muerta tras quedar varada en una cala de la costa occidental asturiana se someterá a un enterramiento controlado a fin de conservar su esqueleto una vez que el cetáceo se descomponga, un proceso que se puede prologar durante un largo período de tiempo.

Según un portavoz de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno asturiano, el ejemplar será enterrado en las instalaciones del Consorcio para la Gestión de Residuos Sólidos (Cogersa) en Serín (Gijón), donde se le ha realizado la necropsia.

El resultado del examen no ha detectado ningún aspecto relevante para determinar las razones de la muerte del cetáceo, que murió tras más de una hora varado en las rocas de la cala del Figo, más allá de que llevaba tiempo sin comer dado que el intestino estaba vacío.

La ballena varada en la costa asturiana | EFE

El ejemplar de Rorcual Común, de 21,7 metros de longitud, fue trasladado en un transporte especial por carretera hasta las instalaciones de Cogersa desde el puerto de Navia, al que el cadáver llegó arrastrado por una embarcación de Salvamento Marítimo.

Después de que el mamífero cayera al agua en el puerto de Navia al partirse su cola en el primer intento de izarlo, el traslado se aplazó ante su elevado peso, 47 toneladas, muy superior al calculado inicialmente por los técnicos que organizaron el rescate, debido a la gran cantidad de agua que tragó cuando era arrastrado.

Según la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma), se trata de una especie común en las aguas del Cantábrico, aunque en el caso de este ejemplar presentaba unos patrones de coloración inhabituales, y no había precedentes de una ballena de este tipo varada en la costa asturiana desde hace 25 años, también en Tapia de Casariego.