Aún no supone un riesgo para la salud pero algunas estaciones de control de la calidad del aire próximas al volcán de La Palma han detectado un aumento en la concentración de dióxido de azufre (SO2) en las emisiones, según el Departamento de Seguridad Nacional (DSN). Los últimos datos apuntan a 8.700 toneladas de este gas.

Las condiciones climatológicas tampoco están ayudando a la mejoría de la calidad del aire, ya que la falta de viento está provocando que el dióxido de azufre se acumule en la parte final de la colada, donde la lava desemboca al mar. Es precisamente allí donde los niveles son más altos tras días en los que el viento ha ayudado a alejar estos gases de la isla.

Los vecinos de los núcleos costeros de Tazacorte -San Borondón, Marina Alta, Marina Baja y La Condesa- continúan confinados mientras el servicio de emergencias canario 112 recomienda el uso de mascarillas FFP2 y evitar que las personas vulnerables permanezcan en espacios abiertos.

Casi 1.000 edificaciones dañadas

En las últimas horas el volcán ha continuado su proceso eruptivo "mostrando episodios de incremento y disminución de actividad y generando una colada activa por la que sigue fluyendo magma, hasta desembocar al mar en el área costera de Tazacorte", añade el último informe del DSN emitido a primera hora de esta mañana.

A esto se suma la reciente creación de una nueva boca eruptiva que ya ha formado también una nueva colada. Así hay tres coladas ahora mismo en la isla, a la principal del norte se suma este nueva y la del sur sigue su avance hacia el mar.

Es precisamente en el mar donde están puestas también las miradas. Allí la nube tóxica que se genera por el choque térmico sigue creciendo. Y los expertos consultados apuntan que el gran aporte magmático que sigue brotando del volcán puede hacer que su desembocadura en la costa se ensanche y crezca aún más la nube. Los científicos siguen minuto a minuto monitorizando esta nube y midiendo la calidad del aire.

En su recorrido hacia la costa, la lava del volcán ha dañado ya 981 edificaciones, según la última actualización del sistema de satélites europeo de monitorización terrestre Copernicus.

Por su parte, la dirección del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (PEVOLCA) mantiene activas todas las medidas de precaución hacia la población, tanto en lo que respecta a las zonas de exclusión - marítima y terrestre- como a las que fueron evacuadas al comienzo de la erupción.