Ante el aviso del menor, sus padres explicaron a Charlie que el Museo de Historia Natural no podía tener fallos como ese, pero a pesar de la negativa, el niño insistió en explicar que los oviraptores andaban a dos patas y los protoceratops a cuatro.

Días más tarde, el museo envió una carta a casa de Charlie reconociendo que el niño tenía razón y que estaban "verdaderamente impresionados" con sus conocimientos sobre paleontología. Se trata de un suceso que ha sorprendido al mundo y su madre no ha dudado en explicar la gran afición del niño: "Charlie ama la paleontología desde muy pequeño y comenzó a leer enciclopedias cuando tenía unos tres años".

"Charlie tiene síndrome de Asperger y por ello, cuando le gusta un tema, tratará de averiguarlo todo", asegura Jade, madre de Charlie. "Comparé de lado a lado el dinosaurio y vi que se llamaba Oviraptor, pero la forma del dinosaurio estaba equivocada y se lo dijimos a un miembro del personal", cuenta el pequeño que ya se ha convertido en un fenómeno mundial.