Tenía 32 años
Asesinan de un tiro en la cabeza a una trabajadora guatemalteca en EEUU al equivocarse de casa para limpiar
Los detalles El pasado 5 de noviembre, la mujer, de 32 años y originaria de Guatemala, recibió un disparo mortal en la cabeza al intentar abrir la puerta de una vivienda, en un vecindario de Whitestown, un suburbio de Indianápolis, que pensaba que era la que debía limpiar, pero que resultó ser la dirección equivocada.

Resumen IA supervisado
El 5 de noviembre, María Florinda Ríos Pérez, de 32 años y originaria de Guatemala, fue fatalmente disparada en la cabeza al intentar abrir la puerta de una casa en Whitestown, Indianápolis, que confundió con la que debía limpiar. La policía encontró su cuerpo en brazos de su esposo, Mauricio Velázquez, en el pórtico de la vivienda. Las autoridades investigan si se presentarán cargos contra el propietario, ya que respondieron a una llamada de posible allanamiento. No se ha identificado a los ocupantes de la casa ni al tirador, calificando el caso como "complejo y delicado".
* Resumen supervisado por periodistas.
Mauricio Velázquez tiene claro que el hombre que mató a su mujer no disparó para defenderse. "¿Por qué no llamó a la policía? Pero él fue directamente a matar. Él disparó a ella", cuenta.
Un tiro mortal que acabó con la vida de María Florinda Ríos Pérez cuando intentaba abrir una puerta porque pensaba que era la casa en la que tenía que limpiar. El propietario de la vivienda que mató a la mujer guatemalteca de 32 años ha alegado que actuó en defensa propia y sigue en libertad.
La ley conocida como la "doctrina del Castillo", vigente en Indiana, permite utilizar la fuerza si están intentando entrar ilegalmente en tu domicilio. Con la investigación abierta, las autoridades aseguran que presentar cargos penales contra él llevará aún tiempo.
En otros Estados que se rigen por la misma ley, como Florida, existe un caso muy similar, el de una mujer en Florida que disparó mortalmente a su vecina, una madre negra de cuatro hijos a través de la puerta. Alegó haber recibido amenazas.
"Ella me dijo que me iba a matar. Entré en pánico", justificó entonces. Pero le sirvió de poco: fue condenada a 25 años de prisión por homicidio con agravante racista.
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