La Barceloneta tiene estos días un aspecto nada típico al mes en el que estamos, pero se entiende al dejar atrás el enero más seco y caluroso de la historia. Ya son 91 días sin llover y hasta el arzobispo ha enviado una carta a sus curas y sacerdotes pidiéndoles que recen para que caiga agua.

Un agua que también se ha marchado de Doñana, que se encuentra seco y sin pájaros. Las aves han tenido que emigrar hasta Isla Mayor, Sevilla, y los ecologistas advierten de que este invierno atípico también pone en peligro 26 humedales.

Unas temperaturas de hasta 11 grados más altas de media habitual en puntos del centro, noreste o sur, como Granada, hacen saltar las alarmas entre los apicultores. El calor deja un polen malo y escaso y las abejas no producen miel: "El polen que tienen lo tienen anulado y muy seco", afirma un apicultor.

Las altas temperaturas también hacen tambalear al cocido gallego, porque sin grelos no funciona y la escasez de lluvia deja una cosecha raquítica. Pero las previsiones arrojan luz porque poco a poco las temperaturas irán bajando. Se esperan lluvias más generalizadas de cara al fin de semana.