Se hace llamar Spok, y está decorando las calles de su ciudad, Madrid, con las caras de cuatro mujeres con algo en común: su lucha infinita por reivindicar sus derechos.

Bajo el lema '#NosotrasJuntas', el artista urbano ha querido escenificar las miradas de las cuatro heroínas para recordarle a todos los paseantes la grandeza de su lucha.

La empresa en la que trabaja el madrileño, 'Ink and Movement', ha querido participar junto a 'Charge.org', la plataforma en la que las cuatro protagonistas han conseguido unificar su lucha para "resistir, inspirar y unir a la gente".

Silvia González inició una petición en la plataforma hacia el Gobierno de Navarra para que las mujeres que hubieran sufrido violencia machista pudieran hacer vida normal junto a sus perros de protección, y ha conseguido con ella que el Gobierno estudie su eficacia, analizando su caso y el de su perra Sugi.

Maria de la Fuente ha emprendido su alegato particular mediante la campaña #OcientíficaOmadre. La directora de la unidad de Nano-oncología del instituto de Investigación Sanitario de Santiago de Compostela llegó a conseguir que el Gobierno aprobase medidas para que las mujeres científicas no se vieran perjudicadas laboralmente en periodos de embarazo o baja de maternidad, recogidas en la 'Acción Estratégica de Salud 2019'.

Rafaela Pimentel ha iniciado una petición para que España reconozca el trabajo doméstico como una labor con valor social y económico, un asunto que aún ataña a miles de mujeres de este país: "Hemos logrado que esté en la agenda feminista. Lo más importante es que se reconozca el trabajo de las mujeres cuidadoras y que se hagan políticas públicas de apoyo al colectivo", reivindicó.

Por último, Paloma Pastor inició una campaña para la implantación de rehabilitación gratuita en los sistemas públicos de salud después de que su hijo sufriese grandes daños cerebrales tras un accidente y ella tuviera que hacerse cargo de todos los gastos derivados. Tras su lucha, Paloma consiguió que el Hospital Niño Jesús de Madrid incluyera un servicio de neurorehabilitación.

"Las personas dependientes son cuidadas de forma mayoritaria por mujeres, por esposas, por madres, hermanas o por hijas; que informalmente sin contrato, salario o reconocimiento dedican gran parte de su tiempo al cuidado de un familiar con discapacidad. ¿Por qué esto es así? ¿Es algo cultural?", reivindicó la madre.