La acumulación de cenizas en el aire ha obligado a paralizar la actividad en el aeropuerto de La Palma. Así lo ha anunciado Aena esta misma mañana. Antes, compañías aéreas como Binter o CanaryFly ya habían informado de que cancelaban temporalmente sus vuelos porque la situación de la ceniza en suspensión "ha empeorado considerablemente". Binter ha ampliado esta cancelación hasta el viernes a las 13 horas.

Las malas condiciones se mantendrán en las próximas horas y también durante el viernes, con viento de componente oeste entre los 1.500 y los 3.000 metros de altitud. El sábado mejorará la situación para el tráfico aéreo, ya que rolará el viento en altura de este a nordeste, retirando de la vertiente del aeropuerto la nube de cenizas.

Se trata de una cuestión de seguridad. Así, este miércoles un vuelo con salida de Tenerife decidía dar la vuelta al ver una gran concentración de ceniza en su aproximación al aeropuerto de La Palma. Tras este vuelo, eran otros muchos los que se cancelaban. La emisión de cenizas volcánicas alcanza una altura de 3.000 metros y el viento la dirige hacia el noreste.

Está previsto que la concentración de ceniza se mantenga a lo largo de todo este jueves aunque mañana viernes, el regreso de los vientos alisios podría ayudar a la dispersión de las partículas. El resto de los aeropuertos canarios operan con normalidad.

Mientras, la actividad del volcán se ha mantenido estable durante las últimas horas, con "comportamientos constantes" y la lava discurriendo por una única colada de forma fluida. De acuerdo con el último informe de situación del Departamento de Seguridad Nacional, "aunque el número de seísmos y su magnitud han disminuido en las últimas horas, aún se producen movimientos sentidos por la población y que podrían originar pequeños derrumbes de la colada en zonas de pendiente".

La fajana creada por la caída de lava sobre las aguas del océano continúa su crecimiento en dirección norte-sur y ocupa ya una superficie cercana a las 40 hectáreas. El informe, que usa como fuentes al Gobierno de Canarias y la Dirección General de Protección Civil y el Instituto Geográfico Nacional, recuerda que se ha formado un tubo lávico que permite la salida directa de lava al mar, "lo que consigue que el ancho de la colada no aumente y, por tanto, no afecte a más construcciones". La superficie afectada por las coladas es de casi 422 hectáreas.

Además, continúa la ola de solidaridad con los afectados, que a través de donaciones de particulares, entidades y empresas privadas de todo el mundo, ha recaudado ya más de 4,1 millones de euros, según señala el Cabildo de La Palma.