El cono principal del volcán de La Palma se ha vuelto a romper este lunes, según han avanzado fuentes del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) a laSexta. Según ha precisado posteriormente dicha entidad a través de Twitter, la ruptura del cono ha provocado "más desbordamientos de lava y desprendimientos que han generado corrientes de aire".

Ello, en un momento en que la erupción no muestra visos de agotarse, 37 días después de que diera comienzo el pasado 19 de septiembre. Desde entonces, se han producido varias rupturas del cono, algo que los científicos consideran normal en este tipo de procesos.

 

 

En las últimas horas ya se habían registrado desbordamientos y la apertura de nuevos centros de emisión sobre la ladera del cono volcánico, alimentando de lava las coladas preexistentes. En concreto, desde el domingo se han abierto dos nuevas bocas -la última este mismo lunes por la tarde- en el flanco del cono principal, que está sufriendo multitud de desbordamientos. Así, en estos momentos hay al menos seis.

 

 

Precisamente, durante la rueda de prensa del Pevolca este lunes, su director técnico, Miguel Ángel Morcuende, informaba de que el cono continuaba reconfigurándose, con la emisión de una gran cantidad de lava, especialmente hacia el oeste, sobre la colada primigenia y también sobre la que discurre sobre la montaña de Todoque.

A su vez, la directora del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, María José Blanco, indicaba que los nuevos centros de emisión surgidos en las últimas horas tenían "la dirección óptima" para no causar daños materiales mayores, pero advertía de que "el mayor riesgo" en esta fase de tanta efusividad sería una rotura en la parte superior del cono principal.

El gran aporte de lava, a su vez, ha rellenado algunas zonas que se mantenían como 'islas' entre las coladas, produciendo daños en casas que hasta ahora habían logrado salvarse, sobre todo en la zona de Alcalá.

Según los últimos datos del Catastro, el proceso eruptivo ha afectado hasta ahora a un total de 1.287 edificaciones, de las cuales 1.036 son residencias; 133 son de uso agrícola; 64 de uso industrial; 30 de ocio y hostelería; 11 de uso público, y 14 de otros usos.

Por su parte, la lengua de lava que la semana pasada penetró en el barrio de La Laguna no ha experimentado cambios significativos, al igual que la que discurre más próxima al acantilado, que se mantiene a unos 110 metros del mar.

Por otra parte, se siguen registrando elevados niveles de sismicidad, con más de 180 temblores registrados a lo largo de la jornada de este lunes. En este sentido, Blanco ha advertido de que podrían producirse nuevos terremotos sentidos por la población que podrían alcanzar una intensidad VI.

Además, en las últimas horas el volcán ha emitido una enorme cantidad de dióxido de azufre: unas 53.600 toneladas diarias, lo cual, según han alertado los expertos, hace pensar que el final de la erupción no se vislumbra en un horizonte próximo.