El pasado 31 de diciembre, María del Mar, técnico de laboratorio, decidió salir a cenar con su marido Juan y su hijo para celebrar la víspera de Año Nuevo. Sin embargo, a la vuelta se toparon con un problema: la madre se había dejado el bolso en casa y, con él, las llaves del domicilio.

Tal y como explica María del Mar al diario 'La Opinión de Murcia', ante la situación, la pareja optó por llamar a un cerrajero de confianza, pero debido a la hora, pasaban las 00:30, fue imposible localizarlo. Ante esto, la vecina era consciente de que tocaba llamar a otro de emergencia, a pesar del elevado coste que supondría la factura: "¿No me irá usted a cobrar 1.000 euros?", preguntaba en tono de broma al cerrajero que se había desplazado a la vivienda, ubicada en el paseo Alfonso XIII de Cartagena. Según recoge el medio, el profesional evitó responder, aunque el presupuesto confirmó sus temores: la factura fue de 1.077 euros.

María del Mar asegura que no tenían otra opción: su marido está evaluado como candidato para un trasplante de corazón y pulmón, y debido a su movilidad reducida se desplaza en silla de ruedas. Un hotel tampoco era viable, recuerda la mujer en declaraciones al periódico, ya que el afectado necesita oxígeno y monitorización avanzada para pasar sus noches.

Un precio habitual en Nochevieja, según la empresa

La afectada asegura que el cerrajero solo necesitó cinco minutos para resolver el problema. Se trataba de una 'apertura de resbalón', es decir, una de las más básicas de la profesión.

Las alarmas de María del Mar saltaron desde el principio, cuando el cerrajero preguntó si la vivienda era alquilada o de su propiedad. Según la vecina, esta podría ser una estrategia para estafar a las aseguradoras, pero su "cabreo" era tal que se limitó a pagar el servicio. Es más, la afectada incide en que el profesional la instó a engañar al seguro: "Me llegó a indicar, y lo dejó por escrito, que para cobrar esa cantidad del seguro debía decir que había tenido que romper el bombín de la cerradura", explica indignada al medio citado.

Por su parte, tal y como recoge Antena 3, la empresa encargada del servicio asegura que se trata de un precio habitual por el servicio (cambiar la cerradura) y por la excepcionalidad del momento, en Nochevieja. Sin embargo, María del Mar lo cataloga como un "abuso", y recuerda que el cerrajero no cambió en ningún momento la cerradura, sino que simplemente se dedicó a abrir la puerta.

Hasta el momento, la familia no ha recibido la factura, pero sí resguardo de la operación. No obstante, la vecina insiste en que pondrá el caso en manos de sus abogados.