Mohammed El-Gammal fue encontrado en el cementerio. Realmente, es donde todo el mundo creía que estaba. Su propia familia aseguraba haber enterrado su cuerpo cuatro meses atrás. Lo que nadie se esperaba era que este profesor de Sharqia estuviera deambulando por las tumbas para encontrar un sitio donde dormir. No era un muerto viviente: era una persona desorientada.

Según el diario egipcio Youm 7, El-Gammal tiene problemas mentales desde hace cuatro años. Se escapó de su casa el pasado mes de enero, algo que solía hacer a menudo; incluso había veces que desaparecía durante un mes entero, cuenta su familia al medio citado. No obstante, la última desaparición les extrañó. Ya habían pasado tres meses y no tenía ninguna noticia de Mohammed, hasta que recibieron la llamada de un conocido que trabajaba en el Hospital Al-Ahrar.

Al parecer, acababa de llegar al centro el cadáver de una persona sin identificar. La familia se apresuró para ver si se trataba de su pariente y, en la morgue, vieron que el cuerpo tenía rasgos muy parecidos. Sin embargo, una de sus hermanas mostró dudas sobre si de verdad se trataba de El-Gammal. Según Arab News, el informe forense señalaba que se habían recogido muestras de ADN para confirmar la identidad del cadáver; muestras que nunca llegaron a la familia, por lo que se decidió enterrar el cuerpo.

 

En la ceremonia que se celebró el pasado 21 de marzo, la familia, erróneamente, puso el broche final a la vida de su pariente. Pero para sorpresa de todos, un testigo de la zona lo vio el miércoles de la semana pasada rondando por el cementerio. En cuanto se confirmó que era Mohammed, uno de sus hermanos fue inmediatamente a por él y lo llevó a comisaría para dar parte de lo sucedido. En cuestión de minutos, los El-Gammal pasaron de pensar que eran uno menos en la familia a tener a su pariente de nuevo montado en el coche con ellos. Costaba creerlo, pero Mohammed volvía a casa.