El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha dado un giro a la estrategia de la formación de cara a las elecciones autonómicas y municipales del próximo 26 de mayo, y por primera vez se ha referido a Vox como "extrema derecha".

Esto puede ahora tener repercusión en el Gobierno de Andalucía, donde Vox es clave para sacar adelante los presupuestos del PP y Ciudadanos en la comunidad.

Según fuentes del partido que lidera Santiago Abascal, se han tomado como un insulto que Casado llame "ultraderecha" al partido, y anuncian que la situación de pacto es "complicada": "Le han dado una patada a la silla de negociación", para conseguir aprobar unos presupuestos en Andalucía.

"Con insultos de por medio hay poco que negociar. No nos vamos a sentar con quien insulta a más de dos millones y medio de votantes", explican desde Vox.

Un mensaje que también ha trasladado Francisco Serrano, presidente del grupo parlamentario Vox en Andalucía. "Se corre el riego de que no haya ni siquiera posibilidad de iniciar contactos", ha anunciado en su cuenta de Twitter.

 

Tampoco han ayudado las palabras de Isabel García Tejerina, la coordinadora de la campaña electoral del PP al Parlamento Europeo, diciendo que "con Vox, ni a la vuelta de la esquina".

Con todo eso, la ex presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha afirmado que el líder del PP "mucho está tardando en romper con ellos (Vox) en Andalucía". De lo contrario, se ha preguntado, "cómo se va a creer la gente en España que diga que es un partido de ultra derecha si es el que tiene la sartén por el mango y el que sostiene al gobierno de Andalucía".