Todo comienza con la masacre que Younes Abouyaqoub llevó a cabo en La Rambla. Al comprobar la magnitud de ese primer ataque, los compañeros de Abouyaqoub decidieron continuar con el terror con un plan improvisado que les llevó, ocho horas después, a morir matando en Cambrils.

Se prepararon bebiendo vodka y latas de cerveza. Las autoridades creen que lo hicieron para desinhibirse antes de matar y perder su propia vida en la localidad catalana. El sumario de los atentados del 17A recoge las fotografías de los cadáveres de los cinco terroristas, aún con los falsos chalecos de explosivos adosados a sus cuerpos. Tres de ellos eran menores de edad.

Los agentes encontraron las pruebas del plan de Cambrils en una masía abandonada a 14 kilómetros de esa localidad, donde se cree que los terroristas pasaron parte de aquella tarde del 17 de agosto; justo el tiempo que transcurrió entre los ataques de Barcelona y Cambrils.

En esa masía rezaron, bebieron alcohol para desinhibirse e hicieron una hoguera donde los agentes encontraron varios documentos: un carnet de conducir, recibos de compras y un ticket de un aparcamiento de París fechado sólo cinco días antes. Esa es la primera pista sobre el viaje que varios de ellos hicieron a Francia antes de los atentados.

Los terroristas llegaron a fabricarse pañuelos rojos con una camiseta hecha jirones. De ella salieron las telas que se pusieron al cuello antes de salir a matar en Cambrils. Los investigadores apuntan a que lo habrían hecho a modo de ritual o superstición.

Además, se armaron con cuchillos y hachas acudiendo a establecimientos cercanos, como una gasolinera o un bazar chino, donde gastaron 83 euros en armas, cinta adhesiva, reguladores de butano o pilas. Su paso por este bazar data de las 22:00 horas de ese 17 de agosto de 2017. Tan solo tres horas después llevarían a cabo la segunda parte de su plan entrando a toda velocidad en el paseo marítimo de Cambrils.

Salen a la luz las imágenes de los terroristas preparando las bombas del 17A

En el sumario de los atentados de Barcelona y Cambrils del 17 de agosto aparecen imágenes de los terroristas Younes, Youssef y Hichamy manipulando los explosivos, sonriendo y charlando sobre los atentados que pretendían llevar a cabo.

Uno de los yihadistas del 17-A descargó 300 archivos con nombres como "dinamita explosión real"

Uno de los datos preocupantes del sumario de los atentados de Barcelona y Cambrils es que la ciberseguridad falló. Según publica 'Estrella Digital', uno de los terroristas, Said Ben Iazza, realizó 300 búsquedas en sólo dos meses con nombres como "nitroglicerina explotando carbón". Ante la Policía dijo que se trataba de música.